El Comercio

Al Muro se le bajan los humos

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Varias niñas montan en un singular vehículo a pedales por Rufo García Rendueles. / DANIEL MORA

  • El corte parcial del tráfico y la gymkana infantil transforman Rufo Rendueles. «Casi parece que se respira mejor»

  • Varias pruebas físicas, de habilidad y conocimiento sirvieron para «aprender lo importante que es el medio ambiente»

«Da gusto ver que al menos la mitad de los coches desaparecieron. Casi parece que se respira mejor que otros días». Sara Fernández comentaba ayer entre risas el inusual aspecto de la avenida Rufo García Rendueles mientras daba su paseo por el Muro. Cientos de niños recorrieron ayer durante todo el día la calzada de las avenida montados en peculiares vehículos de pedales, dando al gran escaparate de Gijón frente al mar un aspecto limpio y festivo. La Semana Europea de la Movilidad se despidió montando un simulacro de lo que pretende para el futuro de las ciudades: reducir al mínimo los vehículos motorizados y explorar las vías de transporte sostenible. Pese a que el tráfico se trasladase a otras vías, la imagen de un Muro con menos humos gustó a todos los paseantes, que apostarían por repetir la idea, pese a la dificultad del día a día.

La gymkana infantil que tomó el tramo entre Menéndez Pelayo y Domínguez Gil fue una fiesta en la que los niños disfrutaron de la actividad física y del juego 'Lo sabe, no lo sabe' sobre medio ambiente. «Venimos al Día Sin Coche a jugar y para aprender lo importante que es el medio ambiente», explicó Yllara mientras participaba en una versión de 'hundir la flota' en la que los portaaviones son sustituidos por bicicletas y coches eléctricos. El turno de mañana estuvo reservado para los niños de los colegios, que fueron distribuidos en diez grupos de 25 alumnos. Éstos empezando el trayecto a bordo de unos bólidos poco convencionales: primero, pequeños vehículos de cuatro ruedas a pedales con un cascarón en forma de contenedor de reciclaje y, después, otros mayores con cuatro juegos de pedales y un volante que apasionaron a los más pequeños. «¡Yo me pido el copiloto!» o «déjame a mí los pedales después» resonaron durante todo el día con la inestimable colaboración de los voluntariosos monitores, que apenas daban abasto persiguiendo a tantos apasionados conductores.

Cargas sobre dos ruedas

Las fases del circuito transcurrieron también por un taller de solución de pinchazos y dos castillos con hinchables y bolas. La asociación 30 Días con Bici organizó un taller gratuito para la revisar las bicis que se acercaron por el Náutico. El auge de las bicicletas para transportar cargas por la ciudad, además, tuvo su espacio en la jornada con la presencia de La Luna, que dejó probar sus modelos a los curiosos: «Cada vez se ven más por la ciudad. Es una gran opción para llevar productos a domicilio».