El Comercio

«Si un niño tiene una gran pasión por las matemáticas está perdido»

Javier Tourón, en su despacho de la Universidad Internacional de La Rioja.
Javier Tourón, en su despacho de la Universidad Internacional de La Rioja. / JUSTO RODRÍGUEZ
  • Javier Tourón Figueroa Vicerrector de Innovación y Desarrollo en la Universidad Internacional de La Rioja. Hoy abre en Gijón un congreso sobre altas capacidades

  • «Los equipos de fútbol tienen sus oteadores, identifican a los talentos. ¿Por qué no se hace lo mismo en lo intelectual?»

Lleva media vida investigando sobre el desarrollo del talento académico en jóvenes de alta capacidad. A ello ha dedicado buena parte de sus más de 150 trabajos de investigación y los 30 libros de los que es autor o coautor. Javier Tourón Figueroa es vicerrector de Innovación y Desarrollo Educativo en la Universidad Internacional de La Rioja desde septiembre de 2015 y catedrático de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación. Ampliamente galardonado y miembro de varias sociedades científicas, es una de las voces más esperadas del I Congreso Nacional 'Cambio educativo y desarrollo del talento', que organiza la Asociación de Padres de Alumnos de Altas Capacidades del Principado de Asturias, que se celebra en Gijón desde hoy y hasta el domingo.

Empiezo por el título de su primera intervención en el congreso, 'La identificación de los alumnos de alta capacidad en el sistema educativo'. ¿Se les está identificando o estamos perdiendo mucho talento?

No. La escuela no identifica a los niños con capacidades que exigen una atención educativa diferenciada. Entre el 98 y el 99% de los niños más capaces no son identificados y, por lo tanto, no son atendidos. Y si no están atendidos, su talento, que es la aplicación de la capacidad a un campo concreto, no se desarrolla.

¿Qué falla? ¿Por qué se pierde ese talento?

Lo primero, la formación de los profesores. No les hago culpables: no se les ha enseñado. Lo que me pone más en guardia es que alguno diga 'en mi clase no hay ningún niño de éstos'.

¿Porque se tiende a buscar superdotados?

Yo la palabra superdotado no la uso, porque tiene unas connotaciones muy negativas en el ideario popular. Se identifica con niños 'sabelotodos', arrogantes... y da la sensación de que unos niños lo son y otros no lo son. Pero no se trata de identificar a quién será el próximo ganador del Tour de Francia, sino de quiénes serán buenos para el ciclismo; de quiénes tienen buenas condiciones para la música, no de quién será el próximo solista de una gran orquesta. Muchos niños tienen grandes pasiones, pero si están en el campo de la física, las matemáticas o la música, están perdidos. En cambio, si son en el deporte, están salvados. Porque los equipos tienen sus oteadores, identifican a los talentos. ¿Por qué no se hace lo mismo en lo intelectual?

¿Sería fácil hacerlo?

Sí. Los profesores tienen que entender que estos niños no lo saben todo, no lo resuelven todo, tienen dificultades, como todos. Hay que dar un giro hacia una enseñanza más personalizada.

¿En todas las clases, en todas las aulas, hay niños con altas capacidades?

Sí claro. Pero es muy difícil dar cifras. Depende de muchas cosas. Y pese a eso hay niños que acaban diciendo 'no quiero ir a la escuela'.

Porque un niño con alta capacidad puede acabar en fracaso escolar...

Claro, porque se aburren. Porque se sienten abandonados. Es una consecuencia muy injusta para ellos y terrible para la construcción social, que depende en gran medida de que seamos capaces de potenciar el talento.

¿Estamos en el camino para conseguirlo?

No, no. Estamos muy lejos. No hay formación y la administración es muy terca a la hora de admitir lo obvio. Pero solo hay que ver qué piensan los científicos y los expertos que trabajan en este asunto. Si quieres ciclistas tienes que proporcionar bicis. Si quieres pianistas, pianos. Hay que conseguir no matar en la escuela la motivación que tienen. Estamos empeñados en dar a todos el mismo currículum, cuando es evidente que en un grupo de 25 niños no todos aprenden de la misma manera.

¿Sería sencillo identificar a estos niños en el aula?

Sencillísimo. En un examen, si solo pones problemas para que pueda solucionarlos la media, no sabes si hay algún alumno que sería capaz de solucionar uno más complicado. Y es necesario para dar una enseñanza a su altura. Mientras tanto, si comparamos la educación con una escalera, estos niños están siempre en el rellano, esperando que los demás lleguen.