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El Ayuntamiento estudia ordenar el derribo de las naves abandonadas

Naves ocupadas por transeúntes en la calle Diario El Comercio.
Naves ocupadas por transeúntes en la calle Diario El Comercio. / DAMIÁN ARIENZA
  • Los 'okupas' se mudaron a la antigua instalación de Vulcanizados Trancho después de que derribasen la que habitaban enfrente

Los técnicos municipales evaluaron ayer por la mañana en la calle del Diario El Comercio los desperfectos ocasionados en las fachadas por el incendio intencionado de un vehículo la noche del jueves. Debido a las llamas y a la deflagración, se desprendieron varias plaquetas de un inmueble y resultaron dañadas las persianas de una de las naves.

Los vecinos reclaman desde hace años al Ayuntamiento que ordene la demolición de las instalaciones abandonadas y que están ocupadas por los transeúntes. En junio los bomberos y la Policía desalojaron a los moradores de una de esas naves después de que sufriese un derrumbe parcial y a punto estuviese la fachada de precipitarse a la vía pública. Los 'okupas' regresaron tan solo dos días después. «Los cascotes estuvieron en la acera más casi dos meses y la fachada a punto de venirse abajo. Llamamos a la Policía un montón de veces y dos meses después la constructora decidió demolerlo, pero pudo haber caído todo con la gente dentro», lamenta un vecino.

Cobros entre ellos

Cuando la veintena de personas que ocupaba esa nave fue desalojada, casi todos ellos accedieron a las instalaciones ubicadas justo en frente, la antigua Vulcanizados Trancho que había sido tapiada hace tres años por la misma problemática. «Consiguieron abrir un hueco por una ventana y volvieron allí a refugiarse. Además, hay peleas porque los que manejan el cotarro no dejan entrar a otros y cada día hay trifulcas entre ellos», comenta un vecino de la zona al que ya le han roto «tres veces el espejo retrovisor, igual que a casi todos los coches que aparcan en la zona».

El centro asistencial de Calor y Café es frecuentado a diario por decenas de transeúntes. La población 'okupa' que se aloja de forma ilegal en las inmediaciones ronda la treintena y se ha visto notablemente incrementada en los últimos meses, lo que ha hecho que se multipliquen los problemas. «Son personas que no se quieren acoger a normas y que son consumidoras habituales de alcohol y drogas, por lo que no pueden acudir al Albergue Covadonga, donde no se permite el consumo y donde tienen que someterse a un horario. La solución no sabemos cuál es, pero necesitamos una», dicen los afectados.