El Comercio

Los menores adictos a las drogas y las nuevas tecnologías se duplican

vídeo

Miembros de Proyecto Hombre muestran los dorsales con los que participarán en la Marcha Familiar. / JORGE PETEIRO

  • Un centenar de adolescentes y familias gijonesas tienen que desplazarse a Oviedo para recibir apoyo en Proyecto Hombre

Las adicciones aumentan de manera alarmante entre los asturianos más jóvenes. Los 'enganches' ya no se limitan a las sustancias estupefacientes, aunque el consumo de hachís ha crecido de manera notable. Las nuevas tecnologías -sobre todo, los teléfonos y los videojuegos- crean una gran dependencia entre los adolescentes. Así lo atestigua el director de Proyecto Hombre en Asturias, Luis Manuel Flórez, 'Floro'. «Se ha duplicado el número de menores con estas dificultades y también aumentó la atención a las familias el año pasado», explica en alusión a las personas asistidas en el marco del programa Reciella.

Iniciativa que tiene su sede en Oviedo, en un edificio cedido por el Ayuntamiento. Al centro situado en la zona conocida como Campo de los Patos acudieron 97 jóvenes y 146 familiares en 2015, de los cuales un centenar procedían de Gijón. De ahí la importancia de extenderlo a otros municipios asturianos debido al aumento de la demanda y a los buenos resultados que obtiene cada año. El apoyo se extiende a los tutores y otros familiares, incluso sin la participación del chaval, porque «hay que darles herramientas para que sepan cómo gestionar la relación con el adolescente».

Consumo temprano

El programa Reciella está dirigido a jóvenes de entre 14 y 20 años con problemas de adicción. En los últimos tiempos, el consumo de hachís ha repuntado. La edad de inicio es temprana. Tanto es así, que las primeras experiencias de los adolescentes con esta sustancia -a través de los porros- se producen a los trece años de media. Fumar hachís viene aparejado, en muchos casos, de la ingesta de alcohol.

«El modelo de consumo ha cambiado a los atracones de fin de semana. Es como un modo social de relacionarse», indica Floro. Un dato que preocupa a los responsables públicos, apunta el director de Proyecto Hombre, es el aumento del consumo de hipnosedantes. Fármacos que se utilizan para el tratamiento de la depresión y la ansiedad, entre otras afecciones, y que han de ser prescritos por un médico por su peligrosidad, puesto que pueden provocar una grave dependencia si no se controlan las dosis.

«Su consumo se ha multiplicado por dos en mujeres y por tres en el caso de los hombres», indica Floro, quien también señala la necesidad de explorar «qué recursos tenemos que integrar» para mejorar la asistencia a las personas que sufren esta adicción. Así, insta a analizar los factores médicos y sociales que afectan a este tipo de pacientes. Pero el director de Proyecto Hombre también llama la atención sobre las adicciones «sin sustancia».

Es el caso de las motivadas por las nuevas tecnologías, que han causado un incremento de la ludopatía, debido a la existencia de numerosas webs de juego. «En este momento, estamos haciendo un estudio subvencionado por el Plan Nacional sobre Drogas para abrir un posible programa de ludopatía», anunció. Este año, más de treinta personas han sido atendidas en Proyecto Hombre por sus problemas con los juegos de azar.