El láser tulio culmina sus dos primeras operaciones de próstata en Asturias

Luis Castellanos, urólogo consultor del Hospital Begoña, estrenó ayer el láser tulio para una operación de próstata en Asturias, nueva técnica que no deja sangrado tras la intervención.
Luis Castellanos, urólogo consultor del Hospital Begoña, estrenó ayer el láser tulio para una operación de próstata en Asturias, nueva técnica que no deja sangrado tras la intervención. / E. C.
  • La nueva tecnología permite al paciente tener el alta en 24 horas debido al «escaso sangrado que produce» respecto a los tratamientos anteriores

Sus dos primeros pacientes son testigos directos de sus ventajas. «Cuando marché del hospital a las tres de la tarde ya estaban con la orina clara como si no les hubiese operado», explicaba ayer Luis Castellanos, urólogo consultor del Hospital Begoña. El láser tulio, una tecnología pionera que ahora comienza a asomar en España, vivió ayer sus dos primeras cirugías en la región, lo que supone un gran avance en el tratamiento de los problemas relacionados con la próstata. «Observando los resultados se puede concluir que las ventajas respecto a las demás técnicas son muy grandes», explica. En concreto, uno de los puntos fuertes del láser afecta al sangrado: prácticamente nulo tras la operación.

Tradicionalmente, la hiperplasia benigna de próstata -crecimiento anormal del órgano que puede ir comprimiendo la uretra y provocar dificultad al orinar- se trató con cirugía abierta, un método más invasivo que obligaba al paciente a «permanecer al menos una semana ingresado». El láser, en cambio, permite que en 24 horas «el operado ya esté comiendo en casa». Mientras el rayo incide en la próstata afectada, el tejido coagula y se reseca, cicatrizando casi al momento la zona afectada. «A diferencia del láser verde, otras de las técnicas que se venían usando hasta la fecha, con esta nueva tecnología se pueden extraer muestras para comprobar si existe riesgo de cáncer», matiza Castellanos. Esto se debe a que los tejidos que entran en contacto con el verde queda vaporizados y, por tanto, inservibles para su análisis posterior. Por tanto, aunque esta nueva tecnología no puede actuar en casos de cáncer de próstata, sí que puede ayudar a la «identificación y prevención de la enfermedad» a través de las exploraciones. Asimismo, el tamaño del órgano ha dejado de ser un problema: las próstatas mayores, con dificultades para su intervención, son ahora más accesibles debido a la facilidad de acceso.

Menos efectos adversos

Con las cirugías clásicas, además, el paciente tenía opciones de sufrir reacciones adversas. Pese a que el láser tulio no las anula por completo, sí que reduce significativamente los casos. La cirugía abierta mostraba que, en el postoperatorio, del 3 al 8% de los intervenidos presentó casos de incontinencia urinaria. En cuanto a la impotencia, entre el 5 y el 10% de los operados la padecieron.

«Los datos que arroja la utilización del láser tulio nos indican que los casos de incontinencia bajan al 1% y erradican la posibilidad de producir impotencia», explica el doctor. La sonda se introduce por la uretra y, con una cámara incorporada, los cirujanos pueden actuar de manera precisa a la hora de saber donde actuar.

El Hospital Begoña, por tanto, continuará ofertando esta tecnología para los pacientes que así lo requieran. «Hemos empezado ayer y es para seguir», explica el urólogo. La maquinaria, en cambio, no es propiedad del centro sanitario, ya que debido a los altos costes compensa más «alquilarla puntualmente desde Madrid» para realizar las operaciones y luego devolverla al proveedor.