El Comercio

Moriyón cambia las ayudas a barrios degradados para pagarlas en cinco años

Edificios del Grupo Contrueces, una de las manzanas aún pendientes de rehabilitación, cuyos vecinos reclaman cambios en las bases de las ayudas.
Edificios del Grupo Contrueces, una de las manzanas aún pendientes de rehabilitación, cuyos vecinos reclaman cambios en las bases de las ayudas. / PALOMA UCHA
  • La nueva modificación pretende reducir el impacto fiscal por la percepción de estas subvenciones

«Todo esto era nuevo, no sabíamos los problemas que se podían encontrar por el camino». Carmen Moriyón anunció ayer cambios inmediatos en la concesión de ayudas a la rehabilitación de manzanas degradadas, con el objetivo de reducir el impacto fiscal que tiene sobre los vecinos el cobro de estas subvenciones. El próximo martes, la junta de gobierno aprobará una nueva redacción de las bases que regulan este programa que tendrá como finalidad principal permitir que el abono de las ayudas se haga en cinco anualidades, como ocurrió ya en la rehabilitación de los portales de Francisco Eiriz, en Jove.

La alcaldesa explicó durante una entrevista en la Cadena Ser que, pese a ser conscientes del perjuicio que suponía para los vecinos recibir la subvención concentrada en tan solo dos anualidades, «la Intervención municipal nos decía por activa y por pasiva que el Ayuntamiento debía de controlar todo el proceso, que se trataba de un pago en especie, no monetario, y que tenía que ser así». Añadió que, a raíz del último Pleno, donde este asunto volvió a causar un acalorado debate y que incluyó la intervención de vecinos de Francisco Eiriz y de los barrios pendientes de reforma, «no desistí ni me rendí» e inició contactos con otros técnicos. «Ahora estoy en condiciones de decir que hemos encontrado una vía, una respuesta que no nos había dado la Intervención pero que encontramos por otro camino». Esa vía quedará plasmada por escrito dentro de una semana. Será la tercera modificación sobre la forma en que se dan estas ayudas.

Lo cierto es que el problema por el impacto que tienen este tipo de subvenciones sobre la renta de los beneficiarios no es nuevo. En 2004 el Ayuntamiento amplió el programa de ayudas municipales a la rehabilitación de fachadas aprobado en 1996, para incluir un apartado específico dedicado a las actuaciones correspondientes al plan especial del Muro. Una vez tramitadas las primeras solicitudes de esa nueva línea, «se apreció la necesidad de proponer modificaciones de las bases con el fin de atenuar los efectos sobre la economía de los propietarios de los edificios». La elevada cuantía de las ayudas recibidas provocaba un gran incremento patrimonial sobre el que los perceptores debían rendir cuentas ante Hacienda.

Desde 2012

Para minimizar el perjuicio que se causaba a los vecinos, se acordó distribuir ese pago en varias anualidades. El máximo fijado fueron cinco. De ese modo, pese a la obligatoriedad de cumplir con sus compromisos fiscales, el impacto sobre la declaración de la renta era menor al repartirse a lo largo de diferentes ejercicios. Cuando en 2012 se creó la nueva línea dedicada a los barrios degradados, se contempló también para ellos este fraccionamiento. La primera actuación, en la calle de Francisco Eiriz, se aprobó bajo esta premisa si bien después dos de esas cinco anualidades se abonaron en un mismo año natural, causando un importante perjuicio a sus perceptores.

Tras esa primera experiencia el Ayuntamiento modificó las bases, según la alcaldesa «porque había muchas voces, entre ellas las de la Intervención y la oposición, que decían que no era lógico dejar en manos de las comunidades de vecinos la responsabilidad de gestionar cantidades tan grandes de dinero». Con el nuevo procedimiento, el diseño arquitectónico de la rehabilitación pasaba a ser elegido mediante un concurso de ideas y posteriormente el Ayuntamiento licitaba y contrataba las obras. Los vecinos recibían la subvención «en especie», es decir, no se les entregaría dinero, sino la obra en sí. El poblado de Inuesa, en Tremañes, fue el primer lugar donde se probó esta fórmulas. Sus obras aún están en marcha.

El problema que planteó esta opción, según el gobierno municipal, es que aunque la entrega se haga por unidades de obra (ascensores, fachadas, cubierta) el fraccionamiento no puede ser mayor de dos o tres años, en función del tiempo de ejecución de los trabajos. De nuevo se disparaba el impacto fiscal. En el último Pleno, el PSOE insistió en la necesidad y legalidad de abonar la subvención en cinco años. También las comunidades de los barrios pendientes de rehabilitación (en Monteana, Contrueces y Portuarios) reclamaron cambios en las bases para no tener que renunciar a esas ayudas.