El Comercio

Protesta en el barrio gijonés de Laviada para recuperar su parque

Concentración de los vecinos. / DANIEL MORA
  • 150 vecinos se concentran en Teodoro Cuesta para reclamar medidas que pacifiquen la zona. Piden el derribo de las naves abandonadas, mayor control policial y la dispersión de servicios asistenciales

Los vecinos del barrio gijonés de Laviada dijeron ayer alto y claro «basta». Alrededor de 150 se concentraron ayer en el parque de Teodoro Cuesta, para exigir al Ayuntamiento la recuperación de esta zona de esparcimiento y juegos infantiles para el vecindario.

«Los transeúntes se han adueñado de la mayoría de los bancos del parque. Pueden llegar a juntarse 20 ó 30. Allí beben, se drogan, hacen sus necesidades fisiológicas y todo lo que les place. Los gritos, los insultos y las peleas continuas ahuyentan a cualquiera a venir aquí, sobre todo con niños pequeños, porque siempre hay algún lío». Quien describe esta cruda escena cotidiana es Julia Cerra, residente de la calle de El Comecio que vive encima de los locales actualmente abandonados de Almacences Delca. Ella y su marido, Francisco Martínez, son dos de los vecinos que más han elevado la voz para reclamar soluciones urgentes a un problema que en las últimas semanas ha ido ‘in crescendo’ con incidentes a diario con las personas sin hogar que pernoctan en las naves abandonadas de la zona y que pasan las horas muertas en el entorno del parque por ser usuarios de los dispositivos asistenciales del barrio.

«Trapichean con los vales. Son personas que no tienen nada que perder y que te amenazan si les llamas la atención. Lo mismo te destrozan el portal que te pueden romper las lunas del coche», apostilla Francisco. «Lo último, además de la alarma por el incendio de un coche, fue el manoseo e intimidación a chicas jóvenes del barrio. Una de ellas tuvo que picar desesperada a todos los pisos de mi bloque para que le abrieran la puerta», relata este vecino.

Gracias a la insistencia de este matrimonio y de otros residentes con viviendas próximas al parque de Teodoro Cuesta, la asociación de vecinos del barrio ha tomado ya cartas en el asunto. Su presidente, Florencio Martín, y el vicepresidente, José González, estuvieron ayer en primera fila en la concentración de protesta para explicar la reunión que mantuvieron el lunes con el concejal de Seguridad Ciudadana, Esteban Aparicio. Los directivos vecinales explicaron que le han pedido al Ayuntamiento el derribo de todas las naves fabriles abandonadas que quedan en la antigua zona del Parrochu.

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