El Comercio

Después de 'la suelta', nada mejor que unos culinos

«En mitad de un vuelo, el instructor llamó a la torre de control y pidió permiso para aterrizar, ya que yo iba a coger el avión en cuanto tocásemos tierra», explica De la Huerta en relación a sus clases de piloto en Reus. Con las piernas temblando, se negó con insistencia, pero el profesor «impuso su autoridad y me hizo 'la suelta', que es como se denomina al primer viaje en solitario».

Una vez arriba, y con la ligereza que aporta la falta de copiloto, el asturiano disfrutó del viaje dando tres vueltas al circuito. «Una vez abajo, y a falta de centro asturiano, tuvimos que ir al leonés a celebrarlo con sidra natural», rememora entre risas.