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Soraya Calvo posa en el Antiguo Instituto, donde se ubica la Oficina de Información Juvenil desde la que trabajará. / A. FLÓREZ

«La educación sexual no es solo hablar de penetración, sino aprender a convivir»

  • Soraya Calvo

  • Coordinadora del Servicio de Orientación e Información Sexual para Jóvenes

  • «La sexualidad ayuda a trabajar temas de autoestima y prevenir trastornos, violencia de género y homofobia»

Este lunes arranca el nuevo Servicio de Orientación e Información Sexual para Jóvenes (Soisex) con consultas presenciales los martes y jueves en el Antiguo Instituto, edición de material divulgativo y formación específica para centros educativos. La sexóloga y pedagoga Soraya Calvo, con una dilatada experiencia en el ámbito de la educación sexual, será la encargada de coordinar un equipo que completan las psicólogas Ana Isabel Fernández y Ángela Kethor Soto y la trabajadora social Ana Isabel Jiménez, todas ellas sexólogas también.

-¿Necesitaba Gijón un servicio así?

-Hasta hace unos años había un servicio similar que murió aún teniendo una muy buena aceptación. Desde entonces hubo pequeñas cosas, pero nada estable que asegurase que los gijoneses fuesen a recibir una atención como la que pretendemos dar en Soisex. Las demandas eran muy evidentes y un servicio así no podía estar sostenido por voluntarios.

-Llevan tiempo reivindicando que la educación sexual entre en las escuelas. ¿Tan importante es?

-Sí. La educación sexual no es solo hablar de penetración, sino aprender a convivir. La sexualidad ayuda a trabajar temas de autoestima, con lo que previene y trata de una forma precoz desde trastornos como la anorexia y la bulimia a cuestiones como la violencia de género, además de atender a la diversidad de orientación e identidad, atajando la homofobia y evitando calvarios como los que hoy día se ven obligadas a pasar, por ejemplo, las personas transexuales.

-¿Es mejor empezar a educar en sexualidad cuanto antes?

-Sí. La gente se asusta cuando se habla de educación sexual en Educación Infantil, pero es que se trata de trabajar el cuerpo, la forma de relacionarse entre niños y niñas... Evidentemente a un niño de infantil no le vas a hablar del coito, porque no tiene sentido, pero sí lo tiene que le hables de su cuerpo de una manera más normalizada.

-Cuesta creer que en una época en la que el sexo ya no es tabú nuestros jóvenes estén tan desinformados.

-No es tabú el sexo que se vende: la pornografía, la cosificación del cuerpo de la mujer y del hombre, una relación heterosexual... Lo 'bonito' no es tabú, pero todo lo demás sí. Mucha de la información que le llega a los jóvenes viene de la pornografía y de contenidos estereotipados que lo que hacen es generar más dudas. Antes los medios por donde llegaban estos mensajes se podían controlar más fácilmente, pero ahora son muchos los focos y es imposible.

-Internet, ¿ventaja o desventaja?

-Ni lo uno ni lo otro. Internet es una cosa que existe y con la que hay que aprender a trabajar. Es preciso educar en este sentido a las personas jóvenes, ofrecerles una alfabetización digital crítica para que entiendan qué es lo que hay en la red y de dónde viene. Internet tiene muchas cosas maravillosas, pues nos acerca a las personas, sirve para romper el hielo en las primeras relaciones de pareja... Pero también tiene dificultades, como todo en esta vida.

-'Sexting', 'sextorsión'... ¿de verdad son conceptos nuevos?

-Toda la vida hubo fotos que se mandaban por carta y misivas subiditas de tono. Es verdad que ahora estamos más disponibles para ello y que el modelo de comunicación cambió, cosa que algunos utilizan para controlar a sus parejas. Pero en realidad no es más que poner las herramientas que existen en la actualidad al servicio de unos miedos que ya existían antes. Siempre hubo personas controladoras, celosas o vengativas.

-¿Está repuntando el sexismo?

-La educación en igualdad que se dio en los últimos años en España fue a través de parches, no se produjo ningún cambio del currículum. Además, cada vez hay más agentes educadores informales que están bombardeándonos con ideas mercantilizadas del cuerpo de la mujer y del hombre. Por otra parte, también tenemos más conciencia y nos damos más cuenta de esas situaciones porque tenemos más capacidad crítica. Yo creo que no hay más sexismo ahora, pero sí que es más evidente.