El Comercio

Un investigador enseña un truco físico con una botella.
Un investigador enseña un truco físico con una botella. / D. ARIENZA

Los jóvenes científicos ya opositan

  • La Noche Europea de los Investigadores llega a Gijón por primera vez para «mostrar su trabajo diario» ante los más pequeños

Como en curiosidad nadie gana a los niños, la ciencia parece destinada a apasionar a las nuevas generaciones. Con humor y buen hacer, el trabajo de los investigadores, en cualquier tipo de disciplina, puede despertar vocaciones ocultas a través de la experimentación y el juego. Así quedó demostrado en la celebración -por primera vez en Gijón- de la Noche Europea de los Investigadores, que congregó en el Museo del Ferrocarril a decenas de padres y niños con un objetivo común: conocer más del mundo que les rodea.

«¿Quién quiere que le hagamos una figura suya en esta impresora 3D?», preguntó una investigadora en un momento de la tarde. Ante tal proposición, las manos se levantaron rápidas pidiendo turno para inmortalizarse con este novedoso aparato. Los drones o los microscopios también despertaron la atención del público, que pudo disfrutar de diez estands en los que también había cabida para juegos más clásicos de física o imanes. No todo es tecnología punta.

«Nuestro objetivo es mostrar el lado humano de los investigadores, que la gente vea su trabajo diario y no lo relacione como algo distante. Aquí hay de decanos a estudiantes, y lo que más llama a los visitantes es la libertad de poder moverte entre mesas en función de lo que te interese», sintetiza Itziar Ahedo, coordinadora de los 36 profesionales de la Universidad de Oviedo presentes en la jornada de divulgación.

De la técnica de la fabricación casera de motores a la biología de las mitocondrias y de las células óseas. Las preguntas y curiosidades atraparon al respetable a través de un sinfín de experimentos caseros. «¿Quién de vosotros quiere ser científico de mayor?». Cuatro manos saltaron rápidamente. La cantera, por tanto, ya asoma.