El Comercio

Los comerciantes creen que la regulación publicitaria del espacio público es «ambigua»

  • El gobierno mantiene que entre los objetivos de la nueva ordenanza no está permitir el cambio de nombre de edificios como El Molinón

«Edificios como el Palacio de Deportes, el Teatro Jovellanos, el Jardín Botánico o la Casa Consistorial deben quedar exentos de la explotación publicitaria. Y así lo tendría que reflejar la nueva ordenanza». La Unión de Comerciantes manifestó ayer su desacuerdo con el contenido de la propuesta de regulación de la publicidad exterior aprobada el martes por la junta de gobierno y que esta semana será presentada a los grupos municipales en comisión. El texto es idéntico al tramitado a finales del pasado mandato y que el gobierno retiró en el último momento ante la falta de apoyos políticos para su aprobación definitiva. Entonces la Unión de Comerciantes presentó once alegaciones, rechazadas en su mayoría. A la vista del nuevo texto, sus reivindicaciones «siguen plenamente vigentes».

La gerente de la organización empresarial, Carmen Moreno, explica que el principal problema de la ordenanza es la «ambigüedad» de su articulado, en particular el apartado que plantea la posibilidad de utilizar para actividades publicitarias «edificios, instalaciones u otras propiedades municipales», así como «los elementos de mobiliario urbano destinados a prestar servicios». En su opinión «representa un cierto peligro dejar que sean las bases de un concurso público de concesión las que definan lo que está permitido y lo que no. Debería precisarse mejor qué elementos del patrimonio municipal deben quedar libres de cualquier tipo de publicidad para evitar tentaciones como que se llegue a dar un nombre comercial a un edificio del Ayuntamiento».

Moreno añade que «todos asumimos que con motivo de determinados eventos y acontecimientos públicos se puedan poner carteles en las farolas, pero no sería admisible que los bancos de los parques y de las calles tuvieran publicidad ni que valga lo mismo para poner anuncios un mupi que una papelera».

Considera que «debería regir en toda la ordenanza» la intención expresada en su artículo 1 de hacer compatibles las actividades publicitarias con «el respeto y la protección de los valores artísticos, históricos, arqueológicos, típicos o tradicionales del patrimonio arquitectónico y los elementos naturales o urbanos de interés». Algo que, en su opinión, no queda clarificado con una redacción que da vía libre «a que los bancos de la Plazuela anuncien unos grandes almacenes».

Banalización

También desde los grupos mayoritarios de la oposición manifestaron su desacuerdo con el proyecto de ordenanza. Lo hacen como una valoración inicial a la espera de acceder al texto completo, pues pese a su aprobación en junta de gobierno hace casi una semana el documento aún no ha sido remitido a los grupos municipales.

No obstante, a tenor del contenido adelantado por EL COMERCIO y teniendo en cuenta que la redacción es casi idéntica a la del proyecto parado hace casi un año y medio, la concejala socialista Marina Pineda avanzaba ayer que su grupo ve «muy negativa la obsesión del gobierno municipal de llenar todo de publicidad». «Parecen creer que cada rincón puede convertirse en un anuncio, cuando eso va en contra de una ciudad que ofrezca un aspecto armónico, limpio y mínimamente ordenado», añade.

Mario Suárez, de Xixón Sí Puede, apunta que «los espacios públicos son patrimonio de toda la ciudadanía y carece de sentido entregarlos a la especulación y la banalización». Pide que no se abra una vía «a una mercantilización que pueda llevar al absurdo de que tengamos un Samsung Ayuntamiento de Gijón o Movistar Casa Natal de Jovellanos».

El gobierno asegura que entre sus objetivos no está permitir que, por ejemplo, El Molinón cambie de denominación y pase a llevar el nombre de una marca comercial, sino que se trata de regular la instalación física de anuncios sobre propiedades municipales.