El Comercio

El gasto en farmacia hospitalaria creció un 25% por los nuevos tratamientos

Ana Calzón, Francisco del Busto, Ana Lozano y Miguel Ángel Calleja, en la presentación.
Ana Calzón, Francisco del Busto, Ana Lozano y Miguel Ángel Calleja, en la presentación. / P. CITOULA
  • El Principado destinó 130 millones de euros a esta partida, mientras que los gastos en recetas de atención primaria supusieron otros 250

Los más de 1.500 profesionales de la farmacia hospitalaria ya se hacen notar en Gijón con una amalgama de idiomas y acentos que tomará hasta mañana el recinto ferial Luis Adaro. En concreto, su Palacio de Congresos, que actuó como centro de operaciones para expositores, ponentes y participantes en el LXI Congreso Nacional de la SEFH. El principal invitado al acto inaugural de las jornadas, el consejero de Sanidad Francisco del Busto, fue el encargado de poner cifras al impacto de la farmacia hospitalaria en el Principado. «Solo en este concepto hemos invertido casi 130 millones de euros el pasado año, lo que supone un incremento del 25% respecto al anterior ejercicio», explicó.

Este aumento «exponencial» -que, como Asturias, están viviendo todas las comunidades autónomas- se debe, en gran medida, al «importante volumen de nuevos fármacos» de elevado coste que las administraciones llevan tiempo adquiriendo. Como ejemplo, el tratamiento a pacientes de hepatitis C supuso durante el pasado año en la región un desembolso de casi 25 millones de euros. «Hay fármacos que, en este momento, pueden rondar los 400.000 euros para un único paciente y año. Evidentemente, ahí se encuentra el mayor gasto de los ocho hospitales del sistema de salud público asturiano», apuntó el consejero.

Debido al mayor esfuerzo de la administración por llegar a todos los afectados, Del Busto considera esencial identificar los fármacos que «verdaderamente aportan valor al tratamiento y diagnóstico de las enfermedades», uno de los retos sobre los que trabaja el presente congreso. Por otra parte, en lo relativo al gasto en farmacia de atención primaria -lo que incluye lo desembolsado en recetas-, la cifra aportada por el Gobierno del Principado asciende a 250 millones de euros.

Un eje dentro de los centros

En lo relativo al Congreso, el consejero socialista destacó «el gran volumen de farmacéuticos hospitalarios jóvenes» que apreció en el recinto ferial. Ellos, a su juicio, deberán liderar el importante papel que su disciplina necesita desarrollar dentro de los hospitales: «Tienen que funcionar como un eje dentro del centro. Antes, la farmacia en el ámbito sanitario era un ente aislado, mientras que ahora aportan en el servicio de urgencias, en las unidades de cuidados intensivos, unidades infecciosas o en servicios de medicina interna».

Respecto a la situación del copago en la comunidad, según apuntó, las directrices del Gobierno central no dejan margen de maniobra para frenar la aplicación de la medida. «Estamos siguiendo las normas del ministerio, ni más ni menos. Cuando se constituya el gobierno, las distintas fuerzas políticas del Congreso presentarán sus alternativas. Nosotros ahora podemos posicionarnos. Así lo hemos hecho ya como partido y como gobierno», matizó.

Nuevo modelo contra el VIH

Una de las mesas redondas que más expectación levantó en la jornada inaugural fue la moderada por Ramón Morillo, delegado autonómico de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) en Andalucía, en relación a los nuevos tratamientos de los enfermos de VIH. A su juicio, el modelo tradicional «ya no aporta valor a los nuevos pacientes». Esta forma de trabajar funcionaba en base a tres ejes: el medicamento, la orientación económica del proceso y la organización interna del personal sanitario.

Ahora, los nuevos tiempos exigen nuevas actuaciones. La estratificación de los pacientes en función de sus necesidades es una de las medidas clave, «ya que la gente puede ser diferente a pesar de llevar el mismo tratamiento y medicación». La atención, a su vez, debe ir más allá de las consultas presenciales, restrictivas a la hora de tomar decisiones útiles y en tiempo real. «Entre visita y visita del paciente pueden pasar entre uno y tres meses», puntualiza Morillo.

Este cambio de paradigma se debe a la evolución observada en el perfil de los enfermos de VIH, muy distinta a la de hace unos años. «Tiene en torno a los 20 y 30 años, formado, informado y nos presenta nuevos problemas que hasta ahora no teníamos. Hay que ayudarles a orientar sus conocimientos», explica el farmacéutico.