El Comercio

Cuicui Studios, un premio a la educación renovadora

Ane Santamaría, Norman Suárez y Pablo Garmen, con el título de mejor 'start up' de educación en South Summit.
Ane Santamaría, Norman Suárez y Pablo Garmen, con el título de mejor 'start up' de educación en South Summit. / E. C.
  • La 'start up' asturiana de aplicaciones para niños obtiene un galardón en el South Summit de Madrid por su trabajo basado en las inteligencias múltiples

¿Quién es más inteligente, Albert Einstein o Lionel Messi? Ante esta disyuntiva, gran parte del público de La N@ve, en Madrid, no tuvo mucha duda a la hora de apuntar al científico como una elección obvia. Sin embargo, desde la empresa asturiana Cuicui Studios no dudaron en ponerlo en duda. «No se puede afirmar que una persona sea más inteligente que otra. Hay seis tipos de destreza intelectual y tanto uno como otro son genios en sus respectivos campos», explica Norman Suárez, director ejecutivo -o CEO, utilizando la nomenclatura de moda entre los emprendedores del mundo- del pequeño negocio.

Por sus ideas claras y por su efectiva forma de trabajar, Cuicui, con apenas siete trabajadores en plantilla y dos años de experiencia a sus espaldas, consiguió ayer el premio a mejor 'start up' de educación en el South Summit, el mayor encuentro europeo de este tipo de negocios. Su terreno de juego es el de las aplicaciones móviles educativas, aunque, a la hora de diferenciarse de las miles de alternativas presentes en el mercado, su fórmula es clara: «Todos nuestros productos y estudios están supervisados por pedagogos, lo que nos da una ventaja competitiva respecto al resto», señala.

Una plantilla joven y ecléctica

Además de los educadores, el resto de la plantilla es ecléctica. Cuentan con programador, psicólogo, animador, diseñador y economista. Su alma mater, además, es la Universidad de Oviedo, que algunos empleados, debido a su corta edad, apenas acaban de abandonar. «La universidad nos está ayudando a validar científicamente nuestros juegos y colaborando en la creación de software y de otras actividades», apunta Suárez.

La base sobre la que la empresa construye su ideario de trabajo se remonta a 1983, momento en el que el profesor de Harvard Howard Gardner elabora su teoría en torno a las inteligencias múltiples y sobre la que se sustenta la pregunta de Messi y Einstein. «Hasta ahora, con los test solo se valoraban las capacidades lógico-matemática y lingüística. Sin embargo, este estudio apunta a la existencia de seis aspectos alternativos como la inteligencia espacial o interpersonal», matiza el responsable de la empresa.

Por ello, los primeros meses de la 'start up' sirvieron para elaborar un algoritmo de sello propio con el que logran identificar las capacidades de los niños de primaria que accedan a sus juegos. «Con ello podemos elaborar informes que arrojan datos interesantes sobre las destrezas en función de la nacionalidad, sexo, edad y otras variables. De esta forma podemos mejorar nuestros servicios de cara al futuro y hacerlos más individualizados», sintetiza.

Antes de poner en el mercado las aplicaciones, sin embargo, acuden a colegios de Oviedo para que los niños las prueben. De esta manera, Cuicui puede comprobar de primera mano si su trabajo cumple las tres prioridades deseadas: que sea divertido, pedagógico y que sirva para completar una base científica con criterio.

La odisea de la financiación

Pero, ¿cómo es navegar en este mar de nuevas propuestas, con inversores escépticos dispuestos a poner su dinero solo en las apuestas con más opciones de triunfar? «El año pasado hicimos nuestra primera ronda de inversión de capital y después conseguimos un préstamo participativo del Ayuntamiento de Gijón. Con este premio esperamos volver a encontrar inversores, aunque es un proceso muy largo», concluye Suárez.

En concreto, desde la empresa ya ponen precio al 15% de su propiedad: 200.000 euros. Para ello, las negociaciones prometen ser complejas: «Siempre se alargan durante varios meses, con contratos de 200 páginas en inglés en los que tienes que leer con mucho cuidado lo que estás firmando», explica. De momento, el objetivo es seguir creciendo mientras potencian su capital humano, con apenas 27 años de media y mucho futuro por delante. «Las ideas no valen nada sin un gran equipo detrás».