El Comercio

«El cartel lo hizo una mujer que es artista y no tiene nada de obsceno»

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. / JORGE PETEIRO

  • El gerente del negocio gijonés insta al Principado a que le dé una justificación legal para retirar la imagen, ideada para promocionar un servicio de impresión

Miguel Cubiella no está dispuesto a retirar el cartel que decora su escaparate desde hace dos décadas así como así. «Solo lo quitaré si hay justificaciones legales para ello. Si no, lo dejaré porque todo esto me parece ridículo», aseguró ayer el gerente de la tienda de informática y reprografía que lleva su nombre. Aseveración con la que respondió a la misiva enviada por el Instituto Asturiano de la Mujer, en la que le instaba a dejar de utilizar ese reclamo publicitario por considerarlo «ilícito y sexista». Explicó que esa imagen, que muestra una figura femenina en ropa interior vista por detrás, fue diseñada por una mujer, licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca, para más señas. «Lo hizo una artista y no tiene nada de obsceno», aseguró el gerente del negocio. Un cartel ideado para promocionar el rasterizador de imágenes (RIP) que Cubiella adquirió por aquel entonces «por 1.200.000 pesetas», cuando la tecnología analógica era la predominante en el ámbito de la fotografía.

'Sin límite de medidas'

Un sistema novedoso que permitía hacer impresiones en grandes formatos con una buena definición, es decir, con los puntos mucho más pequeños. «Lo encargamos para decir que éramos pioneros, por lo que pensamos en un diseño que impactara», indicó. El eslogan elegido fue 'Sin límite de medidas', precisamente porque el rasterizador permitía aumentar imágenes y mantenerlas bien definidas.

Concepto que jugaba con las «proporciones perfectas» de la protagonista del cartel. «Con el tiempo, lo dejamos como imagen de la empresa», señaló. Un cartel de sobra conocido por los gijoneses, pero que no agrada a todos los que pasan por Salustio Regueral, la calle del barrio de El Carmen donde se sitúa el establecimiento. De hecho, el gerente relató que «el otro día pasó un matrimonio joven con niños que me dijo que era obsceno y que lo quitara o me atuviera a las consecuencias». Desconoce si estas personas fueron quienes presentaron la queja ante el Instituto Asturiano de la Mujer, que desembocó en la carta enviada a Cubiella. El organismo gestiona el Observatorio de la Publicidad e Información no Sexista, que tramita las reclamaciones de este tipo.

«Me tienen que justificar legalmente que lo tengo que quitar», subrayó el propietario del negocio. Según el organismo regional, el cartel puede considerarse «como un supuesto de publicidad ilícita prohibida en la Ley General de Publicidad». Según el artículo 3 de esta normativa, «los anuncios que presenten a las mujeres de forma vejatoria o discriminatoria» mediante el uso «de su cuerpo o partes del mismo como mero objeto desvinculado del producto que se pretende promocionar» se consideran ilícitos.

No solo el gerente del establecimiento está atónito con la petición del Instituto Asturiano de la Mujer. La propia diseñadora del cartel, que trabaja para Cubiella, está sorprendida con tales pretensiones. «Dice que es imposible, que no lo entiende», declaró el propietario. La polémica desatada por una imagen que nació para promocionar «una máquina que permitía pasar de imprimir en A3 a formatos de 1,37 metros» no es ajena a los ciudadanos. Una amplia mayoría considera que la solicitud del Principado es «absurda». Algunos llegan aún más lejos, como Modesto Santamaría: «No se debe quitar porque está ahí desde hace muchos años y es una antigüedad». Otra parte de la ciudadanía piensa que «hay cosas más importantes de las que preocuparse» y no le dan importancia a un cartel que lleva dos décadas a la vista de todos. Pero también hay gijoneses que critican esta clase de publicidad y opinan que la medida que pide el Instituto Asturiano de la Mujer, es decir, su retirada, es la opción más razonable. Visión que comparte Paula Rubio: «Aquí la mujer es como un objeto. Me parece mal porque solo se ve el culo».

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