El Comercio

La Gandallona, 60 años de amistad

Etiqueta y pajarita para la celebración del medio siglo de la peña, hace ya una década, en 2006.
Etiqueta y pajarita para la celebración del medio siglo de la peña, hace ya una década, en 2006. / E. C.
  • El Bar Gijón, El Jardín y Cimavilla fueron las sucursales de una treintena de compañeros unidos por el deporte y la solidaridad

  • La popular peña grupista se reúne una vez más el 11 de octubre con su eterno deseo de diversión

Los años van doblegando sus fuerzas, pero no su espíritu. Por eso cerca de una decena de miembros de La Gandallona, gestada a la sombra del Grupo Covadonga, pero con un afán más lúdico que deportivo, volverán el próximo martes a vestirse de gala para celebrar el 60 aniversario de la peña con su eterno deseo de diversión.

El 11 de octubre es su fecha talismán porque «sirve de broche de oro al verano y es víspera de fiesta», cosa más que conveniente en previsión de que la juerga se adentre en la madrugada, según señaló Luis Enrique Suárez, 'Puchades', miembro cofundador y actual coordinador del grupo.

«Al principio -recuerda 'Puchades'- éramos treinta y pico. Nos veíamos todos los días en el Grupo y luego íbamos mucho a El Jardín, al Bar Gijón y a Cimavilla, que estaba de moda cuando vivía del pescado y había muchas bodegas. Por eso empezaron a llamarnos gandayona. Lo asumimos bien, pero cambiamos la 'y' por la 'll' para evitar el sentido peyorativo porque lo pasábamos bien, pero sin molestar a nadie. Nunca tuvimos un lío».

La afirmación precisó un matiz: «Fue en Oviedo, por San Mateo. En una sidrería se inició una pelea que nada tenía que ver con nosotros, pero por ir a separarlos, Manolín 'El Salao' acabó en el calabozo. Ese año se presentó con gorro de presidiario, porque cada aniversario buscamos un distintivo. Puede ser una pajarita, unas gafas, un bigote... y ese año tocó un sombrero».

Con tan breve historia conflictiva, 'Puchades' asegura que un grupo como La Gandallona sería ahora imposible. «Cuando nos reunimos glosamos la amistad, el compañerismo y nos acordamos de los que faltan. Pero las intervenciones duran 15 segundos; 30 si son muy interesantes. No hace falta más porque nos conocemos perfectamente. Ahora no hay la misma solidaridad. Das los buenos días al entrar en un sitio donde hay 15 personas y es difícil que te conteste uno. Antes, cuando entrábamos en el Grupo, todos éramos iguales. Había militares y policías, que entonces era ser alguien, pero de puertas adentro, en el Grupo Covadonga, no había diferencias. A eso llamo yo espíritu grupista, que entendemos bien los 200 más antiguos que componemos la asociación de veteranos. Pero es que había quinientos o mil socios. Con 37.000 es un parque sindical».