El Comercio

Dos miembros de Omega colocan un telescopio.
Dos miembros de Omega colocan un telescopio. / PURIFICACIÓN CITOULA

La Luna no se deja ver ante sus fieles

  • Las nubes deslucieron una jornada dedicada a la observación del satélite, lo que no impidió la reunión de varios aficionados

«Cualquier cielo es bonito estando despejado», afirma sin dudarlo Santiago Gándara, director del Observatorio del monte Deva. La máxima, desafortunadamente, no pudo culminar ayer en Gijón para el disfrute de la VII Noche Internacional de Observación de la Luna, ya que el firmamento lució encapotado durante gran parte de la noche. «Esta actividad se convoca a nivel mundial para que todos los amantes de la astronomía salgan a la calle a observar nuestro satélite. De paso, damos a conocer nuestra afición a todos los curiosos», explica el propio Gándara, vicepresidente a su vez de la Sociedad Astronómica Asturiana Omega.

La cita, pese a la mala suerte de la nubosidad, contó con decenas de niños y adultos que, curiosos con los cuatro telescopios desplegados junto a la antigua rula, se acercaron para charlas sobre estrellas, planetas y constelaciones. «En la asociación somos 120 personas de procedencia muy diversa que nos juntamos en el observatorio para contemplar el firmamento. Cualquiera que se acerque, por supuesto, es bienvenido», explica.

El secreto para disfrutar de un gran cielo, ya sea solo o acompañado, reside en irse a un sitio oscuro, «cuanto más lejos de la civilización mejor». Así, toda la mitología que acompaña a los astros toma forma ante el atento observador. «El mejor cielo que recuerdo fue en lo Picos de Europa, en Vega Urriellu. De todas formas, también tengo que reconocer que los de Castilla son imponentes. De 15 días que pases allí, al menos diez van a ser preciosos», opina.

Esta fue la tercera vez que el grupo gijonés lleva sus aparatos a la calle para intentar contagiar el amor por la astronomía. La del año pasado, según recuerdan, «fue espectacular, con una visibilidad perfecta». Pese a que la previsión apuntaba a una noche despejada, el cuarto creciente no lució como todos esperaban, pero prometen volver para el año que viene. Si lo harán las nubes ya es otro asunto.