El Comercio

Quince años en busca del chollo

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Dos mujeres buscan entre la oferta de la feria. / FOTOS: DANIEL MORA

  • El certamen junta este año a 76 expositores de Gijón, Luanco, Candás, Pola de Laviana, Grado y Oviedo, y con la moda femenina como mayor reclamo

  • La Feria del Stock cumple tres lustros con el objetivo de repuntar sus ventas

«Fue un 'boom' porque era la primera vez que se hacía en España. Esos primeros años fueron increíbles, venían autobuses de León y Cantabria y lo vendíamos todo. Te querían quitar incluso el espejo y los maniquíes». Empezó siendo un pequeño experimento pionero en el país y, quince años después, la fórmula se ha convertido en una referencia dentro del pequeño negocio asturiano. Iván Ferández, gerente de Milopiel, representa uno de los dos negocios que lleva acudiendo puntual a todas las ediciones de la Feria del Stock, que cumple tres lustros con la sombra de una crisis todavía latente. «Empecé a venir con mi padre y toda la familia. Ahora ya hemos ido creciendo y ahora vengo solo», añade entre risas el empresario gijonés.

Como veterano del certamen, nadie mejor que él para analizar su evolución. Fueron 17 los negocios que acudieron al recinto Ferial Luis Adaro en la primera edición. Ahora, la cifra aumenta hasta los 76, diversificando el tipo de producto y aumentando las rebajas en los ejemplares de temporadas pasadas. Las ventas, sin embargo, no son las mismas que en los primeros años de certamen. La crisis y el aumento de la oferta hacen que esos primeros años no prometan con volver a asomar. «Si sigo repitiendo es porque compensa, por amor al arte nadie trabaja. Antes estaba yo solo y ahora hay más empresas que se dedican a lo mío», sintetiza Fernández en relación a la peletería.

Los veteranos se juntan en este aniversario con los primerizos, que acuden desde Luanco, Candás, Pola de Laviana, Grado y Oviedo. «De momento lo veo un poco flojo, pero habrá horas con más afluencia en las que vendas mucho más, espero», resume África Fernández, que oferta ropa y complementos de hombre y mujer por primera vez desde Luanco. «Ahora las tiendas tienen bastantes outlets y las Ferias del Stock son algo habitual ya en todo el país. Igual la gente ya cansa», explica en relación a la afluencia de gente.

Las expectativas, sin embargo, son mas halagüeñas en función del paso de las horas. «Los momentos fuertes vienen por las tardes y, sobre todo, durante la jornada del domingo», repiten la mayoría de expositores. Otro de los primerizos en esta decimoquinta edición es Carlos Estévez, quien ofrece sus productos de informática y electrónica en un mar de ropa y calzado. «Al ser el único que tiene este tipo de producto llama más la atención. Ya me pasó hace unos años en Avilés y a ver si repetimos porque allí vendí muchísimo», recuerda.

4.208 visitantes

Otro ejemplo de expositor que se sale de la línea marcada por la moda femenina -predominante entre todos los estands del pabellón central- es Motos Gijón, que acumula más de diez ediciones a sus espaldas. «Llevamos en la feria casi desde que empezó, primero como Moto Náutica y ahora como Motos Gijón. Traemos todo lo relacionado con la motocicleta: cascos, guantes, chaquetas o botas», repasa Fermín Atorrasagasti, gerente de la empresa. Respecto al gasto medio del consumidor, más bajo en función del paso del tiempo, el empresario asume resignado que «los resultados no son los que cabría esperar, porque como negocio debemos aspirar siempre a más, pero si seguimos viniendo es por algo».

La tienda de moda juvenil Distrito Rojo, especializada en sudaderas, playeros y accesorios también acumula una década vendiendo stock en el recinto ferial. «Con la crisis ha bajado mucho, hoy en día nosotros facturamos casi la mitad que al principio», explica Angie Fernández. Las temporadas de ropa, sin embargo, siguen pasando y resulta casi imposible vender todas las existencias, por lo que «hay que seguir viniendo porque el stock se acumula y esto es una oportunidad». La feria recibió ayer 4.208 visitantes. Hoy volverá a abrir sus puertas.