El Comercio

Fidel Gil.
Fidel Gil. / JOAQUÍN PAÑEDA

Fidel Gil: «He rezado por la mujer que me agredió. No hay rencor por mi parte»

  • El párroco de Begoña, que ha recibido muchas muestras de apoyo, se ofrece para «dialogar de forma pacífica y conocer el caso» de la joven

El párroco de Nuestra Señora de Begoña, Fidel Gil, asegura que ha perdonado a la mujer que le agredió el pasado jueves en su despacho parroquial y en la iglesia de los Carmelitas. La joven indigente que acudió a pedirle dinero para una rodillera ortopédica y que acabó siendo esposada y llevada a los calabozos de la Policía Nacional tras proferir también graves insultos y amenazas contra él. «La perdono. No le guardo rencor. He rezado por ella», afirma el párroco carmelita, que ayer aprovechó la espléndida tarde del domingo para relajar cuerpo y mente haciendo lo que más le gusta lejos del púlpito: andar en bicicleta y subir hasta el Curbiellu.

«No tengo ningún problema en dialogar con esa chica de forma pacífica, serena y tranquila. Tampoco en conocer a fondo su caso y ver qué se puede hacer para prestarle ayuda», continúa el padre Gil. «Esa agresividad tiene que venir de unas desgraciadas circunstancias vitales», opina el sacerdote.

El religioso, de 61 años, protagonizó una mañana muy emotiva en su parroquia. Ofició las misas de once y de una y en ambas después de dar la comunión leyó el comunicado-manifiesto para explicarles de primera mano a sus feligreses el «lamentable incidente» del pasado jueves. Tras presentar la denuncia correspondiente en Comisaría, acompañada de un informe médico con sus lesiones, el párroco pidió a la Policía discreción total para que no trascendiera nada del suceso. Sin embargo, cambió de opinión cuando tuvo conocimiento de que la mujer que le arañó y golpeó, Sonia U . E., había enviado un correo masivo a instituciones, entidades sociales y organizaciones políticas haciéndose pasar como la víctima. Esta joven, que se encuentra en la calle y duerme en una de las naves abandonadas de Laviada que el Ayuntamiento ha ordenado tapiar, asegura que acudió a solicitar ayuda al párroco para poder adquirir un artículo de ortopedia. Una rodillera que le han recomendado los médicos por una dolencia degenerativa.

La agresora sostiene en su escrito que el cura la insultó de forma grosera, la agarró de las manos y la intentó sacar a empujones y patadas. También que se defendió del religioso como pudo hasta llegar a perder la razón y la consciencia.

El párroco de Begoña asegura que esta versión nada tiene que ver en la realidad y que la mujer se puso furiosa cuando la remitió a Cáritas y se negó a darle el donativo que pedía para la rodillera.

También explica que la joven le pidió de forma reiterada que le denunciase porque de lo contrario, en cuanto saliese, vendría a por él y lo mataría, porque prefería estar en la cárcel que viviendo en la calle.

«No queda sino mirarlo con ojos de fe y esperanza, y unirse al Cristo injuriado, calumniado, maltratado y muerto en la cruz inocentemente», expresa Gil sobre lo sucedido.

Aplausos y llamadas

Después de explicar como ocurrieron los hechos durante la eucaristía los feligreses congregados en el templo rompieron a aplaudir a su párroco, del que ensalzan sus cualidades de «persona serena y amable con todos». Y al acabar la misa muchos quisieron acercarse a él para transmitirle palabras de aliento y apoyo. La corriente de solidaridad hacia el carmelita también llegó de otras parroquias de la ciudad en forma de llamada telefónica. Fidel Gil también recibió por esta vía la adhesión personal del vicario general de la diócesis asturiana, José Julio Velasco, y del vicario territorial de Gijón, Adolfo Mariño.

Fidel Gil lleva 15 años al frente de la parroquia de Begoña y con anterioridad residió doce años en la parroquia de San José de la Montaña en Montevideo (Uruguay).