El Comercio

6,3 millones de euros para atender las actuaciones consideradas más urgentes

Ninguno de los edificios analizados en el estudio cumple los criterios establecidos para considerarse totalmente accesible. La Biblioteca Pública Jovellanos, por ejemplo, se identifica como 'accesible' para siete de las 21 variables revisadas, pero 'inaccesible' para las 14 restantes. El inmueble que recibe el visto bueno en más apartados es el Centro Municipal Integrado Gijón-Sur, considerado 'accesible' en ocho de los parámetros del estudio pero 'inaccesible' en otros siete. En el extremo contrario se sitúa la Escuela de Hostelería, 'inaccesible' en 15 apartados -entre ellos los siete referentes a discapacidad física-, aunque 'accesible' en seis -principalmente los de discapacidad auditiva-.

En base a las carencias observadas, el informe propone y presupuesta las mejoras necesarias en cada edificio, que clasifica en tres categorías: actuaciones urgentes, para atender las cuestiones que se consideran imprescindibles; actuaciones necesarias cuando lo que se pretende es mejorar el nivel de accesibilidad de algún elemento ya practicable; y actuaciones recomendadas cuando se pretenda ir más allá de los mínimos imprescindibles en materia de accesibilidad. El primer grupo de obras tendría un coste de 6,3 millones de euros, el segundo de 371.000 euros y el tercero 930.000.

Renovación en las piscinas

Por otra parte, el Patronato Deportivo Municipal acaba de iniciar los trámites para renovar los ascensores hidráulicos de las piscinas de El Llano, Moreda-Natahoyo y La Calzada, así como una silla de ruedas de la piscina de Pumarín Gijón-Sur y dos de Moreda, donde desde hace dos décadas se imparte un programa acuático para personas con discapacidad por el que ya han pasado más de 400 personas. Para esta actividad la piscina dispone de cuatro sillas de ruedas de adultos y una de niños «que hay que renovar periódicamente».

El primer ascensor hidráulico en las piscinas de la ciudad, para facilitar el acceso directo al agua de las personas con discapacidad, se instaló en El Llano en 1991, pese aún no era una obligación del reglamento vigente. Una silla de ruedas específica de ducha permitía ya entonces desplazarse hasta ese ascensor. Las cinco piscinas construidas con posterioridad incluyeron vestuarios específicos, ascensor hidráulico, sillas de ruedas y chalecos de flotación.