El Comercio

González, delante del centro de mayores de La Camocha.
González, delante del centro de mayores de La Camocha. / DANIEL MORA

«Marcho muy decepcionado con la Fundación de Servicios Sociales»

  • Ovidio González, Presidente saliente de la Asociación de Jubilados 'El Costeru'

  • «Es una tropelía guardar cuatro millones de euros en el cajón mientras las asociaciones de jubilados andamos ahogadas económicamente»

Ovidio González (Tuilla, 1945) ha decidido dar un paso atrás tras trece años seguidos al frente de la Asociación de Pensionistas, Jubilados y Prejubilados El Costeru, de La Camocha, de la que también es fundador. Asegura que renuncia para que entre aire nuevo en una entidad que deja con casi cuatrocientos socios y un presupuesto consolidado de entre 70.000 y 80.000 euros al año para talleres, viajes y actividades.

¿Por qué decide justo ahora dejar la presidencia de El Costeru?

El pasado viernes hubo asamblea extraordinaria y anuncié allí mi voluntad de dar el relevo a una nueva junta directiva en la que ya no estaré en ningún cargo. El que no iba a presentar mi candidatura a la reelección es algo ya sobre lo que venía informando repetidamente desde 2012. En enero de 2014 fue elegida la actual directiva y acepté seguir con mis responsabilidades por otros tres años, pero ahora esto se acabó. Ya es momento de que otras personas cojan las riendas.

¿Qué hará si finalmente no se presenta ningún candidato?

Hay un mes para presentar candidaturas. El plazo concluye el 7 de noviembre y me consta que hay una personas interesada en recoger el testigo que dejo. Pero en el supuesto de que al final no se presentara nadie, el compromiso contraído con la junta y con la asamblea es la de reunirse de nuevo para buscar una salida. La disolución de la asociación no la contemplamos de ninguna manera.

En su renuncia también se trasluce cierto malestar con el actual gobierno municipal.

Marcho muy decepcionado con la Fundación Municipal de Servicios Sociales y con su máxima responsable, la concejala Eva María Illán. Desde que está ella al frente, las subvenciones recibidas por nuestra entidad se han reducido a menos de la mitad (de 12.000 euros hemos pasado a 5.000). Se nos han impuesto una serie de criterios que antes no existían y que hacen cada vez más difícil la justificación de gastos. Así, por ejemplo, nos conceden un máximo de mil euros al año para viajes y es solo para el transporte, ya que no entran ni la estancia en hoteles ni las comidas. También han establecido un tope anual de 300 euros para visitas a museos y monumentos, lo que supone cerrar las puertas al conocimiento y la cultura de los mayores. Si vamos a las cuevas del Soplao ya gastamos todo el dinero que nos dan para ese concepto. Además, cada vez es mayor el papeleo y la burocratización. Somos jubilados que quieren hacer cosas, no abogados.

¿Cómo les está repercutiendo esta merma de las subvenciones municipales?

Se está viendo que nuestros socios cada vez viajan menos porque se gasta más, aunque para desplazamientos largos en junio por toda España damos la posibilidad de pagar fraccionado en tres veces. Antes llenábamos sin problemas dos autobuses y teníamos siempre lista de espera. Ahora cuesta reunir gente para uno. Los gastos anuales como asociación se soportan en este momento en un 90% por las aportaciones ordinarias (diez euros de cuota) y extraordinarias de nuestros socios. Ahora mismo contamos con un saldo positivo de 6.000 euros para la comida de hermandad que celebraremos en Villaviciosa el próximo 4 de noviembre y en la que se rifará de nuevo entre los socios la lámpara minera de la entidad. Esta comida, para la que tememos una subvención municipal de 2.500 euros, no es ninguna fartura sino un acto social.

Alguien podrá pensar que no se puede quejar alguien como usted que tiene una buena pensión como exminero.

Entre nuestros socios hay muchas viudas que cobran pensiones de 500 ó 600 euros mensuales. Casos como el mío, que tengo una pensión digna, son los menos. A mí me parece una tropelía que una concejalía guarde cuatro o cinco millones de euros en un cajón mientras las asociaciones y hogares de pensionistas están ahogadas económicamente y a punto de entregar las llaves. Esto demuestra claramente falta de capacidad para gestionar y administrar. A nosotros se nos dijo que si no firmábamos el convenio no tendríamos subvención del Ayuntamiento.

Ocho o nueve pastillas diarias

Echando la vista atrás, ¿qué es lo que más le deja satisfecho de estos trece años al frente de la asociación?

El depósito de confianza de muchos pensionistas y de sus familias. Es una maravilla ver cómo viudas que apenas bajan a Gijón tiene la posibilidad de conocer a través de los viajes que organizamos ciudades de Andalucía, Aragón, Cataluña, Navarra, La Rioja, Galicia... Casi toda España menos el centro. Además son personas en muchos casos dependientes que participan y viajan pese a tomar ocho o nueve pastillas diarias.

¿Qué talleres ofrecen en este momento en su centro de mayores?

Tenemos dos grupos de talla de madera y otros dos de gimnasia con ritmo. También hay actividades de cestería y cuero y yoga. También ofrecemos charlas y conferencias y organizamos dos días la lotería familiar.

¿Cómo ha visto la evolución de La Camocha en los últimos años?

Llevo viviendo aquí 69 de mis 71 años. Creo que en este momento la parroquia de Vega cuenta con equipamientos de carácter social, cultural y deportivo muy dignos, que ha sido realidad gracias a los fondos mineros. Echo en falta que el centro municipal no esté conectado en red y la falta de especialidades en el centro de salud.