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Vecinos de Laviada exigen el derribo de las naves abandonadas

Vecinos presentes en la concentración convocada en el parque de Teodoro Cuesta, en Laviada.
Vecinos presentes en la concentración convocada en el parque de Teodoro Cuesta, en Laviada. / J. PAÑEDA
  • «Creemos que la única medida satisfactoria es que las echen abajo porque si las tapian, en dos días volverán a entrar en ellas»

La decisión anunciada por el Ayuntamiento de obligar a los propietarios de las naves abandonadas de Laviada a que las tapien no contenta a los residentes en el barrio. «Creemos que la única medida satisfactoria es que las echen abajo porque si las tapian en dos días volverán a entrar en ellas», señaló el vicepresidente de la asociación de vecinos, José Jiménez, en alusión a los transeúntes que okupan los locales que antaño albergaban empresas como Vulcanizados Trancho y Aluminios Martínez. Jiménez se pronunció en estos términos durante la concentración que tuvo lugar, en el parque de Teodoro Cuesta, por tercera ocasión. El 6 de octubre, el Ayuntamiento convocó una comisión extraordinaria de Urbanismo para tratar la problemática expuesta por los vecinos.

Los responsables municipales explicaron entonces que los propietarios de las naves tenían cinco días hábiles para proceder a tapiar el acceso a las naves. Plazo que se cumple mañana. Todo ello con independencia de que alguno de ellos haya iniciado los trámites para que se declaren en ruina los inmuebles y se autorice así su demolición. Trámites que, a juicio del portavoz vecinal, «son disculpas porque si quisieran podrían actuar ya». De no llevar a cabo el requerimiento municipal, los propietarios se enfrentan a multas coercitivas de 1.500 euros, así como de la ejecución subsidiaria por parte del Ayuntamiento a su costa. Respecto a la actuación a tres bandas para intentar solucionar la problemática que sufren los residentes en el barrio- con la participación de las áreas de Urbanismo, Seguridad Ciudadana y Servicios Sociales-, los vecinos se mostraron de acuerdo. «Creemos que deben llevarse a cabo actuaciones para que nadie esté tirado en la calle», aseguró, al mismo tiempo que subrayó el largo tiempo que llevan padeciendo altercados en la zona.

Robo con pistola

De hecho, un nuevo suceso ocurrió hace pocos días en las inmediaciones del parque de Teodoro Cuesta, epicentro de los incidentes. Según explicó el vicepresidente del colectivo, un vecino fue atracado a punta pistola el domingo. Por fortuna, no sufrió daño alguno y «solo pilló algunas monedas». Pero sí reconoció Jiménez que «la gente tiene miedo», aunque este no impidió al vecino afectado presentar una denuncia ante la comisaría. No es la primera vez que los agentes se incautan de armas en este entorno. Sin ir más lejos, el pasado 22 de septiembre, requisaron una pistola de fogueo a un transeúnte. El mismo que, presuntamente, incendió un vehículo, en la calle Diario El Comercio, horas después.

Este hecho fue la gota que colmó el vaso para los vecinos, que iniciaron movilizaciones para alertar sobre el clima de inseguridad en el que viven inmersos. Están dispuestos a seguir saliendo a la calle hasta que vean cumplido su objetivo: que se derriben las naves abandonadas. El próximo martes, 18 de octubre, volverán a concentrarse en el parque de Teodoro Cuesta para que el Ayuntamiento no se olvide de ellos.

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