El Comercio

Rescatadores en situaciones límite

Toni Estrada, Jesús Olivera y su hija Ruth, ayer, en la comandancia de la Guardia Civil de Gijón.
Toni Estrada, Jesús Olivera y su hija Ruth, ayer, en la comandancia de la Guardia Civil de Gijón. / CITOULA
  • Toni Estrada y Jesús Olivera, miembros del Greim, auxiliaron a dos escaladores a 2.000 metros de altura

Toni Estrada y Jesús Olivera son los dos integrantes del Grupo de Rescate de Montaña de la Guardia Civil que el sábado realizaron un arriesgado rescate en los Picos de Europa para auxiliar a dos montañeros vascos que se quedaron enriscados a 2.000 metros mientras escalaban el Torre del Carnizoso. Los guardias consiguieron llegar hasta ellos en una arriesgada maniobra a bordo del helicóptero de la Benemérita.

«Lo más complicado de la operación fue buscar una zona segura tanto para el helicóptero como para que nosotros tuviésemos un apoyo en el que poder descolgarnos y rescatar a los dos montañeros. Además, tenía que ser una operación rápida porque estaba subiendo la niebla y había muy poco tiempo», relata Olivera, quien lleva 15 años en el Grupo de Rescate de Montaña de la Guardia Civil. Su compañero, Toni Estrada, lleva dos más que él en el servicio.

Accidente en 2014

Estos experimentados rescatadores conocen a la perfección los riesgos que entraña la montaña y, sobre todo, saben lo que es jugarse la vida por salvar la de los demás. En el verano de 2014 tres guardias civiles fallecieron al estrellarse en los Picos de Europa el helicóptero con el que participaban en el auxilio de un deportista accidentado. Fue en la vertiente leonesa, pero la pérdida de sus compañeros fue un duro golpe para toda la Benemérita, pero sobre todo para los miembros del Greim.

«Nosotros siempre tenemos una máxima, que se basa en no olvidar los riesgos que se corren para evitar confiarse en las intervenciones, aunque puedan parecer rutinarias. Cada servicio entraña un riesgo», aseguran. Ayer, desfilaron durante la festividad de la patrona del Cuerpo, en la comandancia de Contrueces. Recibieron los aplausos y las felicitaciones de sus compañeros. Esta vez, en tierra firme.