El Comercio

Antonio Ángel Alonso, durante su charla sobre setas.
Antonio Ángel Alonso, durante su charla sobre setas. / JOSÉ SIMAL

«Por el bien del ecosistema, para recolectar setas hay que ir formado»

  • Las Hongo-jornadas del Botánico aportarán hasta el domingo talleres, charlas, visitas guiadas y una degustación en torno a la micología

Los hongos contienen en su gran diversidad de especies potencial para lo mejor y lo peor. Sus devotos, conscientes del respeto y mimo que hay que tener durante la recolección, saben que el disfrute de unas buenas setas -la vertiente más socorrida del hongo- está unido con el conocimiento de sus peculiaridades y su relación con el entorno. «Es uno de los problemas que estamos teniendo ahora. Mucha gente acude al bosque con rastrillos y hacen daño al ecosistema retirando el manto sobre el que se sustenta el terreno. Por su conservación, es necesario ir formado», explica Antonio Ángel Alonso, licenciado en Veterinaria y expresidente de la Sociedad Asturiana de Micología.

Con la visita del otoño, aunque el experto asevere que cualquier estación es susceptible al desarrollo natural de hongos, llega la época estrella para los recolectores, pues las condiciones de luz y humedad son más adecuadas que en cualquier otro momento del año. Por ello, el Jardín Botánico ha encontrado la excusa perfecta para rendir homenaje a todo tipo de hongos, «que son mucho más que setas al englobar 100.000 especies diferentes», con unas jornadas monográficas que se alargarán hasta el domingo.

«Son esenciales para comprender el entorno natural. Sin ellos, la presencia de cualquier bosque o pasto sería prácticamente impensable», sostiene Alonso, encargado de inaugurar las Hongo-jornadas con una ponencia en torno a las 'Setas, ¿manjar o veneno?'. «En Asturias hay entre 80 y 90 especies comestibles, aunque se puede encontrar de todo, desde tóxicas a medicinales. Esto se debe a que tenemos unas características muy variadas respecto a orografía y suelo», apunta. El contraste entre montaña y costa o entre suelos calcáreos y ácidos hace que nuestra comunidad constituya un ejemplo de diversidad.

Para frenar el expolio y la desinformación en torno a su recogida, desde la Asociación Micológica proponen clases y talleres formativos. «A veces nos traen cestas para que las clasifiquemos y nos encontramos un revoltijo machacado. Y además, con presencia de especies tóxicas y hay que tirar todo el lote, así que tenemos que ser más selectivos», advierten.

Degustación de tapas

Durante la jornada de ayer también se inauguró la exposición 'Hongos de otoño' y se celebró una visita guiada en torno a las distintas especies micológicas presentes en el jardín. En ella, se explica la particular simbiosis que muchas variedades de plantas tienen con los hongos, especialmente presentes en la finca gijonesa debido al clima y a las condiciones favorables para su crecimiento. «Toda orquídea, por ejemplo, necesita de la presencia de los nutrientes que le aporta un hongo para poder germinar. Éste, a su vez, también se beneficia de la relación para crecer. Todo un ejemplo de simbiosis», comenta Alonso.

Durante el fin de semana se darán cita talleres para niños y adultos. Los primeros aprenderán a diferenciar especies de seta a simple vista y los segundos observarán a través del microscopio algunas de sus particularidades más relevantes. El vermú micológico, compuesto de seis tapas de setas autóctonas, hará el domingo la transición entre teoría y práctica.