El Comercio

Entre la fundición y el Urriellu

Juan Delgado, en el interior de la fábrica de Fundiciones Infiesta.
Juan Delgado, en el interior de la fábrica de Fundiciones Infiesta. / DANIEL MORA
  • La Asociación de Vecinos de Somió premia hoy su trayectoria, marcada por una intensa vida laboral y su marcado amor a la alta montaña

  • A sus 85 años, Juan Delgado sigue trabajando ocho horas diarias en su empresa mientras ultima en su tiempo libre tres extensos tomos sobre los Picos de Europa

Cada diez minutos, la mesa empieza a vibrar al son de la industria que trabaja a escasos metros de su despacho. Juan Delgado García lo asume con la naturalidad del que lleva buena parte de su vida pegado al trabajo. De hecho, a sus 85 años, sigue trabajando ocho horas diarias. Según asume, muchos vecinos de Gijón le reconocerán, aunque no lo sepan, «por haber construido buena parte del mobiliario urbano de la ciudad». La iluminación del Muro y de Begoña, así como las barandillas y papeleras de buena parte de la ciudad llevan el sello de Fundiciones Infiesta, una empresa que creó junto a su hermano Blas en 1986.

Este gijonés recibirá hoy un reconocimiento de la Asociación de Vecinos de Somió junto a su mujer, Sara Zapico, y otra vecina, María Luisa Cuervo, para premiar su trayectoria dentro del barrio y, particularmente, por su impacto en el mundo laboral y de la montaña. Siendo el más pequeño de cuatro hermanos, sus inicios profesionales tras finalizar los estudios estuvieron, al igual que su padre, relacionados con el mundo del comercio. «Empezamos a llevar desde jóvenes Comercial Delgado, donde trabajábamos con materiales de ferretería. Fuimos forjando un patrimonio y con la llegada de los años 80 decidimos invertir en el mundo de la industria. Así creamos Recisa y Fundiciones Infiesta», recuerda.

Los años transcurrieron y sus empresas fueron asentándose. Su especialidad, el trabajo con piezas de hierro gris y nodular, realizando máquina herramienta, bienes de equipo y, en ocasiones, mobiliario urbano como el que puebla todo Gijón. «Es importante para nosotros porque te da una imagen y te hace reconocible, pero no es la realidad por la que pasamos ahora. Nuestra base es exportar al País Vasco, Francia e incluso México, aunque en el mercado regional Alcoa es un cliente importante», apunta. Recisa no sobrevivió a la crisis, mientras que Infiestadebió pasar por un concurso de acreedores para volver a «su mejor momento».

Pulmón alpinista

Sin embargo, a Delgado se le ilumina la mirada cuando habla de su «verdadero pulmón»: la montaña. Como primer presidente de la Escuela de Alta Montaña, luchó por la profesionalización de un sector que acumulaba mucho retraso en la región, llegando a participar en varios rescates en el Urriellu. Gran parte de su vida -«desde los 18 años»- la dedicó a recopilar información sobre el escarpado relieve del Principado, elaborando varios libros como 'Ubiña alta montaña' o 'El Cordal de Ponga'. Por lo pronto, combina su larga jornada laboral con la finalización de tres extensos tomos sobre los Picos de Europa. Casi nada.