El Comercio

Hosteleros y comerciantes alertan del aumento de la inseguridad en La Serena

pendiente de reforma. El Ayuntamiento destinará 350.000 euros a reformar el parque de La Serena con la intención de acabar con los problemas de convivencia que denuncian los vecinos.
pendiente de reforma. El Ayuntamiento destinará 350.000 euros a reformar el parque de La Serena con la intención de acabar con los problemas de convivencia que denuncian los vecinos. / PALOMA UCHA
  • «Hay bandas que tienen tomado el parque y nadie se atreve a entrar», indican los empresarios de la zona, quienes piden «ir a la raíz del problema»

«Si no se pone solución a la concentración de clanes de rumanos en la zona de La Serena, la reforma servirá para que sean ellos los únicos que disfruten del nuevo parque». En la sidrería Nava, uno de los negocios más perjudicados por la creciente inseguridad que desde hace meses llevan denunciando los vecinos del entorno del citado parque, tienen claro que en el lugar «hace falta mucho más que una simple reforma. Estamos hablando de un problema de seguridad ciudadana que exige que las administraciones local y estatal vayan a la raíz en su búsqueda de soluciones», asevera uno de los responsables del negocio.

La gran mayoría de los hosteleros y comerciantes que todavía aguantan en La Serena -muchos se vieron obligados a cerrar debido a la pérdida de clientes- coinciden con esta forma de pensar. «El problema es que, al parecer, todas las viviendas que se les facilitan a estas personas se encuentran en la misma zona, aquí al lado, y tienen el mismo derecho que cualquier otro vecino a utilizar el parque. Creo que lo más positivo sería repartir estos recursos por toda la ciudad para evitar la concentración», explica el propietario de una cafetería ubicada en el mismo parque. Prefiere, al igual que otros empresarios de la zona, mantener el anonimato para evitar posibles represalias aunque, reconoce, no suelen registrarse peleas o agresiones en el lugar.

«El problema está en que los grupos de rumanos tienen tomado el parque y la gente no se atreve a entrar, sobre todo quienes van con niños pequeños», indica el responsable de la sidrería Nava. En ocasiones, asevera, «son más de cien los que se llegan a concentrar. Parece que en vez de en Gijón estemos en Bucarest», apostilla.

La continua presencia de estos grupos, agrega la gerente de otro negocio, «está incluso provocando rechazo hacia las personas de origen rumano entre los vecinos. Mucha gente que lo está pasando mal y no recibe apenas apoyo por parte de la administración se siente discriminada frente a quienes se pasan todo el día en el parque sin hacer nada más que comer pipas o helados y, supuestamente, viviendo de las ayudas que perciben», explica. Si la situación no cambia, reconoce, se verá obligada a mudarse.

Con todo, quienes tienen su negocio en las inmediaciones de La Serena confían en que la reforma proyectada contribuya a mejorar la seguridad del parque. «En su día pedimos al Ayuntamiento que quede un espacio diáfano, sin escondites, y así va a ser, según nos aseguraron fuentes municipales. El hecho de que no haya puntos ocultos va a contribuir a que los trapicheos y otro tipo de actividades ilícitas se terminen», apunta Juan Fombona, de la peluquería H2O. De la misma opinión es María Antonia González, de la Librería Trazos, quien además insiste en la necesidad de «buscar medidas que solucionen el problema de raíz en vez de trasladarlo a otros parques o plazas del barrio».

Por su parte, Flori González, de la Tiendina de Flori, asevera que «se está exagerando con este asunto. Conozco a casi todos los rumanos que residen por la zona desde hace años y nunca ocasionaron ningún problema. Lo que sí es cierto es que suelen dejar el parque bastante sucio».