El Comercio

Nicolás Zúñiga Herrero, durante su conferencia.
Nicolás Zúñiga Herrero, durante su conferencia. / AURELIO FLÓREZ

El arte de autoconocerse

  • Nicolás Zúñiga presentó esta técnica de meditación que consiste en centrar la atención en el propio cuerpo y vaciar la mente para hacer frente al estrés

  • La Escuela de Hostelería y Turismo acogió una jornada de introducción al 'mindfulness'

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2020 el estrés será el segundo factor causante de enfermedades en todo el mundo. Empezar a combatirlo está en nuestra mano y solo nos llevará unos pocos minutos al día gracias a dinámicas de relajación como las que ayer enseñó el instructor de 'mindfulness' y prácticum en Reducción de Estrés Basada en la Conciencia Plena (MBSR por sus siglas en inglés) Nicolás Zúñiga Herrero durante la jornada de introducción a la meditación que ofreció en la Escuela de Hostelería y Turismo.

Uno de los principales problemas a la hora de hacer frente a este 'asesino silencioso' que asola a la sociedad actual, explicó Zúñiga, es «la ignorancia de las personas a la hora de detectar las características de aquellas situaciones que les producen estrés. Solemos pensar que es la falta de tiempo lo que nos estresa y envidiamos a los niños y las personas mayores, pues disponen de muchas horas libres. Sin embargo, lo cierto es que en estos dos colectivos existen altos niveles de estrés», aseveró. Frente a esta creencia errónea, el instructor señaló cuatro factores que hacen que una situación se vuelva estresante: la novedad, el descontrol, lo impredecible y todo aquello que amenace a la personalidad -posibilidad de no saber hacer frente a un reto, de 'quedar como un inútil'-.

Una vez detectadas las causas del estrés, toca aprender a tomar conciencia de aquello que está ocurriendo y aprender a manejar conscientemente los cambios, indicó Zúñiga. Algo que es posible lograr mediante la práctica del 'mindfulness', una técnica de meditación consistente en aprender a tomar conciencia de aquello que sucede mientras está sucediendo. «El mindfulness es el arte de sentirse, de autoconocerse, de conectar con uno mismo. Además de relajarnos, nos permite alcanzar unos niveles de serenidad que nos ayudan a saber responder a los estímulos en vez de reaccionar, a gestionar nuestras emociones», explicó el instructor.

Basada en técnicas milenarias orientales relacionadas, entre otras corrientes, con el budismo, el 'mindfulness' comenzó a aplicarse en el ámbito hospitalario en 1979 de la mano del biólogo molecular e investigador norteamericano Jon Kabat-Zinn, quien introdujo el programa MBSR en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts para abordar el sufrimiento del dolor con pacientes hospitalizados. «Pronto se hizo patente que el 'mindfulness' abarcaba muchos más ámbitos y comenzó a extenderse su práctica y estudio. En la actualidad hay miles de investigaciones relacionadas con esta técnica de meditación y solo en 2015 se publicaron más de cuatrocientos artículos científicos sobre ella en Estados Unidos», aseveró Zúñiga.

Sencillo y para cualquier edad

Comenzar a practicar el 'mindfulness', agregó, es sumamente sencillo y cualquier persona, sea cual sea su edad, puede hacerlo. Para demostrarlo, propuso a los asistentes un breve ejercicio que, señaló, puede llevarse a cabo en casi cualquier momento y lugar. «Lo primero es concentrarse en sentir el peso del cuerpo, tomar conciencia del contacto entre la ropa y nuestra piel, de aquello que estemos sosteniendo o tocando. Entonces debemos prestar atención a la respiración, dedicar un tiempo a sentir cómo entra el aire por las fosas nasales y comenzar a contar las inspiraciones y expiraciones que realizamos. Si perdemos el hilo, volveremos a empezar de cero las veces que haga falta», indicó. De esta forma, continuó, seremos conscientes de nuestro propio cuerpo, olvidaremos las cosas que nos preocupan y vaciaremos nuestra mente.

Entre los numerosos beneficios de la práctica del 'mindfulness' destacan, recalcó el instructor, «la reducción del estrés, el manejo del dolor en el caso de enfermedades crónicas, el refuerzo de competencias y cultivo de actitudes personales más positivas y eficaces y el desarrollo de una mejor conexión con las personas».