El Comercio

Juan Gomila

  • Gijonés de corazón y artista de lo imposible

Hay una teoría que dice que los hijos nacen, crecen y se van para hacer un largo y amplio recorrido y luego volver a sus orígenes. Y eso se cumple al pie de la letra en nuestro singular personaje de hoy, que después de recorrer medio mundo con sus cuadros y su arte 'al hombro' cada vez pasa más tiempo en este Gijón de nuestros amores y de los suyos, hasta tal punto que está valorando instalar aquí su estudio, sin olvidar ni abandonar, por supuesto, el que hace años tiene en el centro de Madrid, que también es sin lugar a dudas, el centro geográfico y de influencia de muchas facetas y por supuesto una de las más dependientes de lo que acontece en la capital de España, es el arte.

Muchos de los lectores que ya peinan canas saben que me estoy refiriendo al gran pintor Juan Gomila Farrés, gijonés de adopción, nacido en Barcelona al pie de Las Cors, el viejo campo de fútbol del Football Club Barcelona. Juan vino a este mundo el 21 de enero de 1942 siendo el cuarto de los cinco hijos del matrimonio formado por la catalana Asunción Farrés Fontanals y el mallorquín Bartolomé Gomila Mayans, un artista en la fabricación de vidrio, cuya acreditada profesionalidad dio lugar a una importante oferta para venir a Gijón a trabajar en la famosa fábrica de La Bohemia. Allí llegó a dirigir la sección de arte y decoración hasta el momento de su jubilación. Juan Gomila Farrés tenía cuatro años cuando vio Gijón por primera vez, y aunque no recuerda cuando empezó a dibujar, sí tiene constancia de que con diez años ya sobresalía entre amigos y familiares por sus dibujos y sus primeras pinturas. Estudió el Bachiller en el Instituto de Jovellanos y luego concluyó el Peritaje Mercantil en la Escuela Profesional de Comercio, para cumplir el Servicio Militar de voluntario en el Cuartel de Simancas donde permaneció entre los 18 y los 20 años; pero anteriormente se había iniciado y competido con éxito a nivel nacional en la modalidad de gimnasia deportiva, ahora llamada artística, influenciado porque vivía precisamente encima del mismísimo gimnasio de la calle de La Muralla, esquina con Teniente Fournier (ahora Travesía del Convento). Aunque nunca dejó de lado su gran afición a la pintura recibiendo clases de José María Navascues y Antonio Suárez. Recién licenciado del Ejército se fue a Madrid ingresando en la Academia de Bellas Artes. No tardó en darse cuenta de que aquel ambiente no era el suyo, por lo que cumplidos los 21 años emigró a Londres donde recién llegado lavaba platos y servía hamburguesas, aunque tenía en la mente la búsqueda de un estilo propio dentro de la pintura. Y allí pronto se dio cuenta que la mejor 'escuela' eran los museos, las librerías y círculos artísticos, y la propia calle donde se respiraba en vivo el 'pop-art'. Allí descubrió y conoció a pintores de la talla de Francis Bacon, Andy Warhol, Roy Lichtenstein y David Hockney, entre otros. Gomila regresó a Madrid y se instaló en un modesto estudio, y en 1971 celebró su primera exposición en Oviedo. Siguió luego en Madrid, Valencia, Barcelona, Málaga, San Sebastián, Bilbao y Mallorca, consagrándose definitivamente al ganar el Primer Premio en la 'X Bienal de Alejandría' en 1974, y el segundo premio en la 'VII Bienal Internacional del Deporte' de Barcelona en 1978. A partir de esos éxitos, representó a España en Bienales de Sao Paulo y un largo etcétera que le llevó a celebrar exposiciones por medio mundo, en lugares tales como México, Venezuela, Argentina, Egipto, Manila, Francia, Ecuador, Colombia y por supuesto en las principales capitales españolas. Juan Gomila abrió estudio también en Palma de Mallorca, mientras que sus obras fueron enriqueciendo museos y colecciones privadas tan famosas como el Reina Sofía de Madrid, Arte Moderno de Bialystok en Polonia, Cívica Racolta D'Arte di Milano, Museo de Arte Contemporáneo de Mallorca, Museo Salvador Allende en Chile, y por supuesto en el Museo de Bellas Artes de Asturias en Oviedo.

Este catalán, que lleva Gijón en el alma y pasea durante el verano a diario por la orilla de la playa de San Lorenzo, como si tal cosa, añorando viejos tiempos dando saltos mortales en las salida de la barra en el viejo gimnasio de 'La Muralla', cuenta en su haber con más de 20 libros dedicados a su obra, y de sus pinceles han salido retratos de reyes, príncipes, jefes de estado, artistas y deportistas de grandes éxitos. Le 'asaltamos' en la Sala de Viki Blanco en la calle Jacobo Olañeta con el singular nombre de 'El Arte de lo Imposible' que viene como anillo al dedo para despedir a este artista que después de lograr lo que hace medio siglo parecía imposible, ahora envidia la calidad de vida que tenemos en nuestro Gijón del alma, que también es el suyo...