El Comercio

Detenida una indigente por entrar a una nave tapiada de Laviada y negarse a salir

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A la izquierda, los bomberos cortan los barrotes para acceder a la antigua nave de Vulcanizados Trancho. A la derecha, Sonia U. V. sale detenida en camilla. / JOAQUÍN PAÑEDA

  • Sonia U. V., de 37 años, fue arrestada hace diez días por agredir al párroco de Nuestra Señora de Begoña

Trepó hasta un segundo piso y consiguió, tras saltar desde una altura de más de dos metros, colarse en la nave abandonada que le sirvió de morada hasta que fue tapiada la semana pasada. Entró por su propio pie, pero salió en camilla y detenida. Es el segundo arresto de Sonia U. V. en diez días. Ayer fue por colarse en la nave de Vulcanizados Trancho, en Laviada, y enfrentarse a la Policía. La semana pasada pasó dos días en los calabozos de la Comisaría acusada de agredir a Fidel Gil Hernando, párroco de Nuestra Señora de Begoña, los padres carmelitas. La mujer, de 37 años, es usuaria de los centros asistenciales de la ciudad y en los últimos tiempos residía en la instalación que va a ser demolida esta misma semana para evitar precisamente lo que ayer se produjo, una nueva ocupación por parte de personas ajenas a la propiedad.

El episodio que acabó con la transeúnte otra vez en la Comisaría tuvo lugar a las tres de la tarde. A esa hora, varios vecinos de la calle Luarca vieron cómo una mujer escalaba por el lateral de la nave agarrándose a unos barrotes y, tras romper un cristal, trataba de acceder al interior. En ese intento quedó enganchada por un pie y perdió una zapatilla.

Cuando los agentes del Cuerpo Nacional de Policía llegaron al lugar, alertados por los testigos, Sonia U. V. se encontraba ya a más de dos metros de altura, sujeta a una ventana. Trataron de convencerla para que depusiese su actitud, pero ella tenía muy claras sus intenciones y no cesó hasta conseguir su propósito. Eso sí, un amigo que siempre la acompaña llegó a temer que hubiese resultado herida cuando, una vez dentro, y tras escuchar un fuerte golpe, no contestaba a sus preguntas.

Intervención de bomberos

Ante la imposibilidad de los agentes del Cuerpo Nacional de Policía de entrar a la nave por el tapiado realizado la semana pasada, fue necesaria la intervención de los bomberos. Los trabajos se centraron entonces en el lateral de la calle del Diario El Comercio, ante la atenta mirada de numerosos usuarios del centro de Calor y Café. Los primeros efectivos del Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios se encontraron con que la única forma de posibilitar la entrada a los agentes era cortando los barrotes de una de las ventanas. Optaron entonces por avisar a otra dotación para que, con la ayuda de un soplete, pudiesen fracturar el metal y liberar la ventana.

El procedimiento se prolongó durante aproximadamente una hora. A las cuatro de la tarde, los agentes pudieron entrar a la nave. Localizaron a Sonia U. V., aparentemente sin ninguna lesión provocada por la caída, pero con una actitud «muy violenta», según aseguraron los policías. Salió a la calle esposada, boca abajo en una camilla de los bomberos y riéndose. Rápidamente fue introducida en una coche patrulla y trasladada a la Comisaría. Su incursión en la nave tapiada obligó a desplegar un amplio dispositivo y generó una importante expectación en el vecindario.

«Aquí si no es uno es otro. Ahora se cuelan igual aunque esté tapiado, veremos qué hacen cuando derriben las naves», lamentaba un residente en la calle Luarca. Los vecinos llevan varias semanas manifestándose los martes por la tarde para dar visibilidad al problema de inseguridad que se vive en el barrio. Hoy, a las 18 horas, volverán a concentrarse en el parque de Teodoro Cuesta. Sonia U. V. fue arrestada tras agredir al párroco de la iglesia de Nuestra Señora de Begoña en su despacho parroquial. Acudió allí pidiendo ayuda para poder comprarse una rodillera ortopédica. Cuando el cura le remitió a la asociación de Cáritas, porque la iglesia no aporta ayudas directas, le pegó un fuerte golpe en la cara que le provocó una herida sangrante.