El Comercio

Calcinada una nave abandonada en Tremañes

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Estado en el que quedó la nave tras el incendio. / Paloma Ucha

  • Las llamas devastaron cientos de kilos de basura, material sintético y cartón que habían sido acumulados en la antigua Carrocerías Miranda

  • Los bomberos emplearon cuatro horas en sofocar el fuego

A las cinco de la tarde la ciudad comenzaba a mirar a un punto concreto: una cada vez más densa columna de humo que tapaba parcialmente el cielo de Tremañes y Nuevo Gijón. Fueron necesarias más de cuatro horas para que los bomberos sofocasen el espectacular incendio que calcinó por completo una nave abandonada en el camino de la Torre, junto al poblado de Santa Bárbara. Se trata de las antiguas instalaciones de Carrocerías Miranda, actualmente embargadas por una entidad bancaria a Promociones Moro, la constructora que adquirió hace años los terrenos con la idea de construir viviendas.

EN CONTEXTO

  • Una gran columna de humo que se ve desde todo Gijón

El origen del fuego será difícil de determinar debido al estado de destrucción en el quedó la antigua edificación. Lo que sí se sabe es que la nave estaba repleta de material reciclado: cartón, material sintético y chatarra, y que en los últimos tiempos estaba ocupada por personas que se dedicaban a la recogida de enseres por los contenedores de la ciudad.

Dada la envergadura del siniestro, el servicio de extinción de incendios del Ayuntamiento movilizó a prácticamente todos los efectivos y medios del parque de Roces: doce bomberos y cuatro vehículos -un camión de primera salida, un vehículo escalera y dos cubas nodrizas-. Javier Álvarez Villazón, jefe de Medios Operativos del servicio, explicó a EL COMERCIO que «el operativo fue complicado porque se trataba de un incendio de muy grandes dimensiones, pero dada la rápida intervención y que desde el primer momento se dispusieron los medios que eran necesarios, se logró confinar el fuego y controlarlo en poco tiempo».

Cuando los bomberos consiguieron asegurar la instalación y acceder a su interior, realizaron una primera inspección para descartar que hubiese víctimas en la nave. Más tarde, cuando ya se hubo sofocado el fuego, se realizó un examen en profundidad para descartar por completo este extremo.

En el amplio despliegue de emergencias participaron también varias dotaciones de la Policía Local, encargadas de cortar los accesos a más de un kilómetro de distancia. Durante la jornada de hoy los agentes de la Policía Científica realizarán un minucioso reconocimiento de la nave para esclarecer las causas del siniestro.

La densa humareda negra se debió, entre otros factores, a que la nave estaba recubierta por un techo de uralita. «Estaba claro que iba a acabar pasando algo porque desde hace años la instalación estaba ocupada por gente que acumulaba basura y chatarra», lamentan los vecinos.