El Comercio

Cuatro meses de cárcel para la acusada de intentar heredar el emporio de Celuisma

Mercedes R. C., durante el juicio en la Audiencia Provincial.
Mercedes R. C., durante el juicio en la Audiencia Provincial. / UCHA
  • La Audiencia considera a Mercedes R. C. autora de un delito de presentación de documento falso por simular la firma de su pareja en el juicio por su legado

Cuatro meses y quince días de prisión por el delito de presentación en juicio de un documento falso. Es la condena impuesta por la Sección Octava de la Audiencia Provincial a Mercedes R. C., la compañera sentimental del empresario Manuel Celestino Fernández Espina, copropietario del holding Celuisma fallecido en 2010. La mujer fue juzgada hace dos semanas acusada de falsificar la firma de su pareja para hacerse con la milmillonaria herencia que había sido otorgada íntegramente a su hermano. Solo en impuestos de sucesiones, el heredero debió pagar al Principado 16 millones de euros.

La fiscal solicitaba para la procesada una condena de un año y medio de prisión por los delitos de estafa procesal y falsedad en documento privado, de los que finalmente ha sido absuelta. La acusación particular elevaba la petición de condena a los tres años y medio de cárcel, además del pago de las costas procesales. La pena de cárcel impuesta finalmente por el magistrado Bernardo Donapetry se atiene al delito de presentación de documento en el procedimiento judicial, al considerar probado que Mercedes R. C. facilitó a los juzgados de primera instancia número 5 y 6 un papel en el que aparecía reflejado que Manuel Celestino Fernández Espina le legaba parte de sus bienes.

«Es la única persona que conoce los datos que aparecen en el documento y a la única persona a quien interesa el contenido porque cree que puede favorecer a sus aspiraciones económicas, por lo que en este caso es evidente que, aunque no se ha probado la realidad de la misma y la presentación del documento falso a dos juicios civiles y a este conocimiento de la falsedad de la firma, de ninguna forma podía ser ajeno a la acusada, por lo que de debe responder la de infracción cometida», recoge la resolución judicial, que podrá ser recurrida en un plazo de cinco días. No ha quedado acreditado, sin embargo, que la propia procesada elaborase el documento que ella misma presentó como prueba en el juzgado para heredar la fortuna del que fue su compañero sentimental «desde 1978 hasta su muerte».

La acusada negó tajantemente durante la vista oral celebrada en la Sección Octava de la Audiencia Provincial que hubiese falseado la rúbrica de Manuel Celestino. «Sería incapaz de hacer algo semejante», aseguró. Culpó de verse envuelta en el procedimiento judicial al hermano de su pareja, de quien dijo que le había hecho «desprecios toda la vida, este es uno más». «No estábamos casados, pero yo lo consideraba mi marido porque para mí lo era», declaró la mujer. Sin embargo, el nombre de Mercedes no salió en la esquela por la muerte del empresario, natural de Mieres y afincado en Gijón desde la década de los 70.

El finado tenía una inmensurable fortuna. Emigró de joven a Colombia y treinta años después él y su hermano eran propietarios de 23 hoteles repartidos entre España y América Latina. A los de Asturias (Pathos en Gijón y Marsol en Candás) se suman los de Madrid, León, Cantabria o Galicia. El holding familiar cuenta además con complejos turísticos en Cartagena de Indias (Colombia), Cancún (México), Ciudad de Panamá, Isla Margarita (Venezuela) y República Dominicana, entre otros. En 2005 llegaron a tener su propia flota de aviones y dieron el salto al sector aeronáutico con Air Asturias. La compañía pretendía conectar Asturias con México, Venezuela, Panamá y Colombia.