El Comercio

Los vecinos piden reunirse con el edil Esteban Aparicio

Concentración de protesta en el parque de Teodoro Cuesta.
Concentración de protesta en el parque de Teodoro Cuesta. / P. UCHA

Los vecinos de Laviada acordaron ayer solicitar una reunión urgente con el concejal de Seguridad Ciudadana, Esteban Aparicio, para reclamar soluciones más allá del tapiado y derribo de las naves abandonadas que se está llevando a cabo en el barrio por orden del servicio de disciplina urbanística del Ayuntamiento. Hoy, sin ir más lejos, está previsto el inicio del derrumbe de las antiguas instalaciones de Calor y Café y para finales de semana las demoliciones en las ruinas fabriles de Vulcanizados Trancho.

Los residentes en el entorno del parque de Teodoro Cuesta y de las calles diario El Comercio y Luarca se concentraron por cuarta semana consecutiva para pedir la normalización de la convivencia en un barrio que se resiste a la ocupación de uno de sus principales espacios de esparcimiento por los indigentes que pasan las horas muertas bebiendo alcohol, consumiendo drogas o haciendo sus necesidades en la vía pública.

La concentración de ayer fue especialmente tensa al colarse dentro del corro de los vecinos alguno de los indigentes que frecuentan el parque de Teodoro Cuesta. Comentarios a viva voz de algunos sin techo como «van a llamar a Hitler para gasearnos», «no nos metan en el mismo saco a todos» o «embusteros, nosotros cuidamos en este parque de mayores y pequeños» contribuyeron a caldear los ánimos.

El presidente vecinal de Laviada, Florencio Martín y su segundo, José Jiménez, también padecieron las reconvenciones e imprecaciones de los cabreados residentes, algunos de los cuales ya defendían como medida de presión cortar la avenida de Portugal como se hizo en su momento para reclamar el regreso del doble sentido en esa vía.

Finalmente, se acordó solicitar esa entrevista con el edil de Seguridad Ciudadana, a la que acudirían en principio cuatro vecinos, y a partir de ahí redefinir la estrategia de quienes se sienten incómodos e inseguros en su propio barrio.