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Un surfista observa la 'rhizostoma', a la altura de la escalera 3. / A. A.

Medusas para quitar el hipo en San Lorenzo

  • Varias 'rhizostomas' inofensivas, pero de gran tamaño, causan sorpresa entre bañistas y paseantes

Playa de San Lorenzo, una de la tarde. El oleaje, en plena bajamar, deposita sobre la arena, a la altura de la escalera 3, una espectacular medusa. Los paseantes se detienen, observan boquiabiertos y sacan el móvil. «Mira que estuve en Isla Margarita, en Cuba, en Cancún... Pero nunca vi nada que tuviera comparanza», dice un paseante metido en años. «Yo hago surf aquí de toda la vida y tampoco vi nada igual». «Hay que llamar a los de Luarca». La tertulia en torno a la medusa engorda por momentos. Y las dudas también. ¿Será venenosa? ¿Será comestible? «En Japón cómenles», apostilla el último en llegar.

Ante la duda y la posibilidad de que el ejemplar sea peligroso, EL COMERCIO da el pertinente aviso y en torno a las dos de la tarde se presenta una operaria de Emulsa. Baja al arenal con una bolsa de plástico y unos guantes, pero cuando llega pide refuerzos. Enseguida aparece un compañero y entre ambos, Bea y José, envuelven el ejemplar en unas bolsas de plástico negro y se lo llevan. ¿Qué harán con ella? «Preguntaremos al jefe».

Hasta un metro de diámetro

La medusa en cuestión, según certificaría el director de Cepesma, Luis Laria, es una 'rhizostoma', inofensiva para los humanos, todo lo más, anota, podría provocar una urticaria a personas más sensibles al contacto. Se trata de la medusa más voluminosa que habita en aguas del Cantábrico, pudiendo llegar hasta los 60 ó 100 centímetros de diámetro, no tiene tentáculos sino ocho fuertes brazos y carece de una sola boca, teniendo varios diminutos orificios por los que se alimenta. Al estar muerta y algo deteriorada, Laria no pudo precisar si es una 'rhizostoma pulmo u octopus', conocida también por los pescadores como 'aguasmalas'. El animalista consideró recomendable la retirada, dado su alto contenido de amoniaco, con vistas a su descomposición, si bien matizó que no sería ningún problema dejarla a merced de las olas al ser «un recurso alimentario».

Entre septiembre y octubre, anotó, han aparecido 'rhizostomas' en las costas gallegas y del occidente asturiano, lo cual atribuye simplemente a «una incidencia de las corrientes marinas». En San Lorenzo, han sido avistadas tanto el lunes como el martes. Y ayer a la de la escalera 3 se sumó al menos otra entre la 11 y la 12. «Un señor intentó romperla con el bastón pero no pudo», anotaba un testigo. Descartada la peligrosidad, la 'rhizostomas' da mucho juego.