El Comercio

La nave incendiada albergó durante años un almacén ilegal de cartón robado

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Estado que presentaba ayer la nave de las antiguas Carrocerías Miranda, un día después del incendio. / PALOMA UCHA

  • El Ayuntamiento tiene abierto un expediente de ejecución por el estado en el que se encontraba la construcción de Carrocerías Miranda

El Ayuntamiento tiene abierto desde hace meses un expediente de ejecución sobre la nave de Tremañes que el martes quedó calcinada por un espectacular incendio. El deterioro de la instalación, sin actividad desde hace aproximadamente dos años, hizo que los inspectores del área de Urbanismo emitiesen una orden de adecentamiento o demolición a los actuales propietarios. La edificación y los terrenos pertenecen en la actualidad a Solvia, la inmobiliaria del banco Sabadell, que se quedó con la propiedad tras una ejecución hipotecaria a promociones Moro, que a su vez había comprado la nave a Carrocerías Miranda con la intención de construir viviendas.

La crisis paralizó el plan inmobiliario y durante un tiempo -desde que la empresa de carrocerías cesó allí su actividad hasta que pasó a manos de Solvia- albergó un almacén de cartón supuestamente sustraído de contenedores y puntos limpios de varios concejos. Ese papel y cartón recogidos eran luego vendidos a empresas, a un precio aproximado de 80 euros la tonelada.

En los últimos tiempos la nave estaba ocupada por indigentes, según aseguran los vecinos del poblado de Santa Bárbara, muy próximo a la instalación siniestrada. Además de los cientos de kilos de cartón, se apilaba una gran cantidad de material sintético y maquinaria en desuso, como un túnel de pintura empleado en la fase carrocera.

La construcción fue inspeccionada ayer minuciosamente por los agentes de la Brigada de Policía Científica del Cuerpo Nacional de Policía para recoger pruebas y evidencias que ayuden a determinar si el fuego fue intencionado. Las llamas dejaron prácticamente asolado el interior. La densa columna de humo que se generó pudo verse desde prácticamente toda la ciudad.

Cubierta de uralita

La nave estaba cubierta por un techo de uralita, un material altamente contaminante y cuya combustión generó una gran columna de humo negro. El área de Medio Ambiente del Ayuntamiento y la consejería de han iniciado sendas investigaciones para depurar responsabilidades sobre el desencadenante de la emisión de partículas tóxicas al aire.

Dada la dimensión del incendio, desde el parque de bomberos se movilizó a prácticamente todos los efectivos y medios del servicio de extinción y prevención: doce bomberos y cuatro vehículos -un camión de primera salida, un vehículo escalera y dos cubas nodrizas-.

Cuando los bomberos consiguieron asegurar la instalación y acceder a su interior, realizaron una primera inspección para descartar que hubiese víctimas dentro de la nave. Tiempo después, extinguidas las llamas, hicieron un examen en profundidad para descartar por completo este extremo. La naves de las antiguas Carrocerías Miranda era morada habitual de indigentes que habían acumulado una gran cantidad de basura. No se ha descartado aún que el fuego fuera provocado.

El martes por la tarde, cuando los vecinos de Nuevo Gijón, La Braña y Tremañes comenzaron a ver cómo el cielo se tapaba con una densa humareda procedente de la construcción abandonada, lamentaban que los propietarios no hubieran puesto solución hace tiempo. «Estaba claro que iba a acabar pasando algo», comentaban.