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El hombre del saco bromea con Jesús Martínez Salvador. / A. FLÓREZ

Noche de difuntos, que no Halloween

  • El Botánico organiza la IV edición de 'Calabazas y Calaveras' con una marcada presencia de mitología autóctona en talleres y teatr o

El día de trabajo institucional en el Ayuntamiento, marcado por la calma chicha típica de estas jornadas, fue interrumpido por un grito que pareció provenir de otro mundo: «A ver si hay algún neñu por aquí que tengo una fame...». Se trataba del hombre del saco, un clásico de la mitología asturiana que irrumpió en el Consistorio, para sorpresa de los asistentes, con el objetivo de calentar motores de cara a los dos fines de semana que restan de mes. Tanto para él como para la guaxa, el gigante o tantas otras criaturas de la noche asturiana, el Jardín Botánico ejercerá de improvisado hogar para conmemorar el Día de los Difuntos, que no Halloween. «Esta celebración es algo muy nuestro, ya que en la cultura asturiana ya se lleva recogiendo desde hace muchos años», explicó el concejal de Turismo y Festejos, Jesús Martínez Salvador.

Esta cuarta edición de 'Calabazas y Calaveras', asentada ya en el calendario del Botánico, contará con una programación basada en talleres, conciertos y más de un susto para toda la familia. Varias de estas actividades contarán con la calabaza como eje principal. No en vano, en Divertia llevan trabajando desde febrero en la plantación de más de 50 variedades diferentes de esta hortaliza. El objetivo, exponerlas en diversas presentaciones ornamentales que acompañarán al visitante desde la entrada hasta la Quintana de Rionda. Asimismo, se celebrará un concurso para que todos los visitantes aficionados a la agricultura presenten sus calabazas en tres categorías diferentes. Se premiará la más grande, la mejor decorada y la más rara y original. Para todas las categorías habrá premio a las tres mejores propuestas: 175, 125 y 75 euros, respectivamente.

Una casona encantada

Una de las actividades que sobrevive a la edición del año pasado es la denominada casona del miedo. «Por lo que parece todos salieron vivos de la experiencia, pero no podemos asegurar nada para este año», bromeó el concejal. En esta ocasión, la agrupación de teatro de sombras El turnebís del Tribilín aprovechará el marco de la mansión encantada para presentar su trabajo 'El cementerio'. Así, los sonidos de gritos , truenos y aullidos convertirán la Quintana de Rionda en un pasaje de película de terror.

Cuando caiga la noche de los días 29 y 31, la música tomará el relevo para embrujar al público más familiar gracias a los conciertos de Las Eléctricas y Petit Pop. Junto a estos grupos, que ofrecerán un eléctrico repertorio plagado de referencias al más allá, se podrán degustar unos clásicos del magüestu asturiano como las castañas asadas y la sidra dulce. Precisamente sobre estos elementos del otoño asturiano se celebrará un taller el día 23, que constará de una parte teórica (elaboración de los alimentos), otra práctica (gymkana en busca de los ingredientes) y la más importante, la degustación.

Asimismo, para buscar la raíz mismo de la calabaza asturiana, desde el Botánico se han rastreado las huertas asturianas para encontrar la variedad más asentada en la tierra de la región. La búsqueda finalizó en el pueblo de Tios, en Lena. Ese ejemplar de cucúrbita pepo, bautizada como 'calabaza de Tios', será entregada en forma de semilla a todo participante del concurso de este año. Así, con el objetivo de perpetuar la variedad asturiana, desde 2017 se premiará a la variedad más tradicional de las presentadas.