El Comercio

«Me trajeron a su madre para que la incapacitase, pero no estaba para ese extremo»

El neurólogo D. F. D., ayer, en el juicio en el Penal 1.
El neurólogo D. F. D., ayer, en el juicio en el Penal 1. / J. PAÑEDA
  • El neurólogo acusado de falso testimonio en un juicio defiende su criterio profesional. «Cada enfermo evoluciona de forma diferente», precisa

«Cada enfermo evoluciona de forma diferente. La primera vez que exploré a la mujer no aprecié que estuviese en una situación tan deteriorada como para incapacitarla, pero durante los meses siguientes pudo evolucionar hacia ese extremo». D. F. D., el médico neurólogo que ayer fue juzgado en el Penal número 1 por un delito de falso testimonio durante un proceso de incapacitación a una señora de edad avanzada, se defendió ante el juez de los cargos que pesan sobre él. La representante del ministerio fiscal solicita para el procesado el pago de una multa de 3.600 euros y la inhabilitación profesional durante un periodo de tres años.

El facultativo médico explicó que «en 40 años de profesión nunca jamás me vi envuelto en un asunto judicial y he ejercido con total respeto a la legalidad». A la paciente, abundó, la llevaron dos hijas a su consulta privada, «las mismas que luego me denunciaron». «Querían iniciar un proceso de incapacitación a su madre, que presentaba una hemiplejía y tenía una desorientación de tiempo y espacio, lo normal de una persona que se encuentra ingresada en una residencia de la tercera edad», declaró.

La fiscalía considera que durante el juicio que se celebró en el juzgado de primera Instancia para la incapacitación el neurólogo entregó tres informes y ratificó «la plena capacidad de juicio de la mujer, faltando a la verdad en su valoración pericial, dado que, en las fechas en que tuvieron lugar los reconocimientos, la paciente ya presentaba un deterioro cognitivo severo que limitaba notoriamente sus capacidades». La Sección Séptima de la Audiencia Provincial ratificó la incapacitación de la mujer con posterioridad.

40 años de ejercicio

D. F. D. trabajó en el servicio de Neurología del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), labor que compaginaba con su consulta privada en el Hospital Covadonga. «Nunca me he visto en un problema como éste. Fue solo una opinión profesional», reiteró.