El Comercio

Pilar Fernández Pardo posa en un parque de la ciudad.
Pilar Fernández Pardo posa en un parque de la ciudad. / JORGE PETEIRO

«Ciertas personas de la política me dieron más malos ratos que el cáncer»

  • «Lo más duro es cuando te dicen que tienes un tumor de mama. No sabes qué hacer y sientes miedo, pero se puede salir; de hecho, yo estoy saliendo»

  • Pilar Fernández Pardo Expresidenta del PP de Gijón

Es la primera vez que habla públicamente y sin reservas del cáncer de mama que hace cuatro años, exactamente durante la Semana Grande de 2012, le obligó a «dar un frenazo» en su vida. Un frenazo que la expresidenta del PP de Gijón, exconcejala y exdiputada nacional, Pilar Fernández Pardo (Madrid, 1959), quiere dejar claro que no guardó relación alguna con su alejamiento de la política. «Dimití por discrepancias con la que ahora es presidenta del PP regional, Mercedes Fernández». Pilar Fernández Pardo, médica y abogada, confiesa que el cáncer de mama, del que el pasado miércoles se celebró su día mundial, le ha cambiado su perspectiva de la vida.

¿Qué tal está?

Me encuentro muy bien. Cuatro años después de surgido el proceso por una neo de mama, entiendo que lo he superado, aunque sigo con revisiones periódicas.

¿Habla de neo de mama por no llamarle cáncer?

No, no, en absoluto. No tengo ningún problema ni complejo en usar la palabra cáncer. Lo de neo es un término médico, supongo que es por deformación profesional (risas).

En su día anunció que sufría un cáncer de mama y ahora está dispuesta a hablar públicamente de ello. ¿Qué le lleva a dar ese paso?

Es mucho mejor normalizar el proceso en vez de ocultarlo. En mi caso, y creo que lo conseguí, procuré mantenerme lo más activa posible y seguir con mi vida tal cual era.

¿Qué es lo más duro?

Lo más duro es cuando te dicen que tienes cáncer. A mí me lo detectaron en una revisión, tras una mamografía. Vieron una imagen que no era normal y que acabó siendo un bultito que había que quitar.

¿Cuándo fue eso?

En agosto de 2012, en plena Semana Grande y de la Feria de Muestras. Me acuerdo perfectamente.

Y a partir de entonces, ¿qué?

Me hicieron cirugía para extraer el tumor. Afortunadamente, pude conservar la mama y luego me dieron radioterapia y quimioterapia.

¿Cómo fueron esos meses?

Duros. Insisto en que lo más difícil es enfrentarte a la noticia. Te impacta. No sabes muy bien qué hacer, sientes miedo. A partir de ahí es cuando empiezas a luchar y confiar en los profesionales. Es importante ponerse en buenas manos, que en mi caso fue la sanidad pública, y afrontarlo con buen ánimo.

¿Y qué pasaba por su cabeza?

De todo. La noticia de un cáncer te obliga a dar un frenazo, a cambiar las prioridades. Hay que darse cuenta de que lo primero es una misma.

Pero usted siguió muy activa.

Sí, lo quise compatibilizar todo lo que pude, aunque tuve que bajar un poco el pistón. Seguir trabajando al ritmo que me permitió la enfermedad me ayudó muchísimo porque tenía la mente siempre ocupada.

La llegamos a ver con peluca.

Sí. No tuve ningún problema es recurrir a la peluca. El tema de la imagen no es un asunto baladí. Muchas mujeres se vienen abajo por ese motivo. La caída del pelo, que puede parecer una tontería, no lo es.

¿No hay un exceso por intentar normalizar el cáncer? Al fin y al cabo, quien sufre un tumor tiene derecho a tener días chungos. No todo es color de rosa.

¡Es que tienes muchos días chungos! Los ciclos de quimioterapia se hacen cuesta arriba, sobre todo al tercer o cuarto día de la sesión. Evidentemente, hay días de bajón.

¿En qué momento está ahora?

Estoy bien, con revisiones periódicas y con mucho ánimo. Del cáncer se puede salir; de hecho, yo estoy saliendo.

El miércoles fue el Día Mundial del Cáncer de Mama. ¿Supone ahora algo especial para usted?

Es importante visualizarlo y hacer campañas, pero durante todo el año. Tan fundamental es hablar del cáncer el 19 de octubre como disponer de recursos, inversión y personal para tener buenos tratamientos y que todo el mundo pueda acceder a ellos.

Usted, ¿dónde se trató?

En el Hospital de Cabueñes. De hecho, me gustaría agradecer la labor de muchos profesionales. La de Ginecología, con el doctor Solís al frente; la Radiología, con el doctor Echevarría; la de la unidad de mama con la médica Santamaría, enfermería, oncología, la planta donde se pone la quimio, anestesia, anatomía patológica...La lista es larga y la hago extensiva a radioterapia del Hospital de Jove, porque la creación de esa unidad se consiguió gracias a la lucha de muchos vecinos, entre los que estuve. Recuerdo en una manifestación que alguien decía: «nadie está exento de padecer un cáncer», y años después me tocó a mí.

¿El cáncer la ha hecho cambiar?

Sí, sí que te cambia.

¿Cuál fue ese cambio?

Te centras más en ti misma, en tu familia, en lo importante. Pero, ojo, que yo no dejé la política por el cáncer; dimití por discrepancias con la dirección regional del PP y con su actual presidenta, Mercedes Fernández. Lo quiero recordar y dejar claro para que nadie se confunda. Dimití porque en mi partido no había ni hay democracia interna.

¿Qué le dio más malos ratos, el cáncer o la política?

Me dieron más malos ratos ciertas personas de la política que el cáncer.

¿Piensa volver?

No. A día de hoy, no tengo intención.

¿Cómo se ven los toros desde la barrera?

Puf, pues cada vez más complicado todo. A escala nacional, es evidente que las cosas han cambiado. La bipolaridad que había entre los dos grandes partidos se ha acabado y tenemos que aprender a pactar.

¿Y a escala regional?

Al PP lo veo totalmente destruido.

¿Echa de menos la política?

Para nada, porque en mi vida surgieron otras muchas cosas. Pude volver a la medicina y a una vida mucho más tranquila y menos pública. Ahora disfruto con mi familia y una perrita que me regaló mi hijo, que se llama 'India' y que es el centro de nuestra casa. Es todo fidelidad, lealtad, cariño, desinterés.

¿Todo lo que le hubiese gustado encontrar en la política?

...(risas).

¿Sigue siendo del PP?

Sí.

¿Y cómo ve su partido en Gijón?

Es un partido destrozado y necesita una renovación amplísima. La línea que implantó la presidenta actual del PP regional fue la de una gestora ilegítima, antidemocrática y dictatorial. En aquel entonces se argumentaba como excusa para echarnos el acuerdo que suscribimos con Foro. Cuál sería mi sorpresa cuando dos años después veo que PP y Foro van en coalición electoral en Asturias. Alguien debería dar explicaciones de por qué nuestro pacto no valía y este sí.