El Comercio

Insectos y ratones en las cocinas o aseos donde no caben sillas de ruedas

  • El centro sanitario, cuyo primer edificio data de 1968, acumula serias deficiencias estructurales

Los edificios que conforman el Hospital de Cabueñes no solo presentan estrecheces de espacio sino serias deficiencias estructurales y de envejecimiento. Un pormenorizado estudio realizado por la Consejería de Sanidad y en cuya elaboración participaron profesionales del propio centro hospitalario, da cuenta de un extenso listado de problemas. Desde techos apuntalados en la zona de almacén hasta habitaciones de pacientes en cuyos aseos no entra una silla de ruedas.

El plan de necesidades ha sido incorporado a la documentación que se facilita a las empresas interesadas en concursar por la ampliación de Cabueñes, cuyo inicio de obras se confía poder realizar a lo largo de 2017. Cabe destacar entre esos 'puntos calientes' «los problemas de humedades» que promueven «la aparición de insectos y ratones en la zona de cocina, que tiene que ser desinfectada a menudo». También hay malos olores, según alerta el personal que trabaja en la elaboración de las comidas de los pacientes que permanecen ingresados.

La principal queja que aparece en la encuesta que se realizó a los diferentes servicios de Cabueñes pasa por las habitaciones del hospital, en las que se distribuyen 453 camas. Los consultados las califican de estrechas y destacan que «no hay suficiente espacio en las habitaciones sobre todo cuanto se tiene que incorporar camas supletorias», algo bastante habitual en Cabueñes, que muestra una alta tasa de ocupación durante buena parte del año. En hospitalización, además, se indica que las puertas de los aseos de las habitaciones no permiten el paso de una silla de ruedas, algo impropio en un hospital de estos tiempos.

Las deficiencias que arrastra Cabueñes están motivadas, en gran parte, en los años que acumulan las paredes de este complejo hospitalario, cuyo primer edificio data de 1968. Fue en la noche del 6 al 7 de agosto de ese año, el del mayo francés, cuando la antigua residencia echó a andar. Lo hizo en el bloque que ahora alberga las consultas externas y donde hace 48 años se instalaron sus primeras 206 camas, destinadas todas ellas a maternidad y pediatría.

En 1972 se construyó el edificio de hospitalización, que luego se ampliaría en el año 2003. Por la unidad de hemodinámica hubo que esperar hasta 2011, cuando se modificó la entrada principal.