El Comercio

Nuevo Roces tarda una hora en llegar a pie al centro de salud de Contrueces

Participantes en la caminata reivindicativa de Nuevo Roces, ayer por la mañana, en el punto de salida de la marcha.
Participantes en la caminata reivindicativa de Nuevo Roces, ayer por la mañana, en el punto de salida de la marcha. / PABLO LORENZANA
  • Un centenar de vecinos participaron en una caminata reivindicativa de 2,5 kilómetros para reclamar servicio médico propio en el barrio

Los vecinos de Nuevo Roces cambiaron ayer sus concentraciones de protesta de los viernes por una excursión reivindicativa al centro de salud de Contrueces para denunciar la situación de desventaja en atención sanitaria de sus 4.000 habitantes. El desplazamiento a pie al consultorio médico que los residentes tienen asignado sirvió para hacer visible una de sus principales reivindicaciones: la necesidad de un servicio propio en el barrio de reciente creación.

La caminata, en la que tomaron parte un centenar de vecinos, salió a las 11.30 horas de la calle Ramón Gómez Lozana del barrio y prosiguió por Alicia Concepción, Genaro Suárez Prendes, carretera del Obispo, camín del Llagar, Río Narcea y Río Cares.

El recorrido a pie hasta el centro de salud, de alrededor de dos kilómetros y medio, se completó en una hora. Según explicó Óscar Martínez, secretario de la Asociación de Vecinos de Nuevo Roces, se tardó un poco más porque fueron parando en cuatro puntos conflictivos para hacer visible también los obstáculos que hay que ir sorteando para visitar al médico por la falta de accesos seguros.

La primera parada fue en el cruce entre Genaro Suárez Prendes y el camín de La Braña. Un tramo con calzada de doble sentido para el tráfico desprovisto de aceras y arcenes donde los vecinos piden que haya al menos un paso de peatones.

La marcha reivindicativa volvió a detenerse ya en la carretera del Obispo a la altura del camín del Horno. Un paso muy estrecho donde los vecinos solicitan que se mejore el firme y se ilumine.

El tercer punto conflictivo donde los vecinos hicieron un alto en el camino fue también en la carretera del Obispo, esta vez a la altura del camín de Arbesú. Concretamente, donde enlaza y desemboca la pasarela peatonal y ciclista que el barrio pretender ver materializada a través del proceso de elaboración de los presupuestos participativos de 2017. Por allí también confluye un urbanizable y los vecinos piden que se habilite un paso provisional en un lateral de la finca, mientras no se construya, para poder acceder directamente a Montevil. Antes de llegar al centro de salud de Contrueces se paró por última vez en el camín del Llagar. Nuevamente un tramo de calzada muy estrecho y de doble sentido para los vehículos. Allí los vecinos reclaman la restricción del tráfico a un sentido y habilitar un paso para peatones y ciclistas, pues va a dar a los colegios de Contrueces donde van a clase los niños de Nuevo Roces a partir de Primaria.

Comunicado, comida y juegos

Delante del centro de salud de Contrueces se leyó un comunicado. «Con esta caminata reivindicativa queríamos que se visualicen las dificultades de los vecinos del barrio para llegar a los equipamientos educativos y sanitarios que nos han sido asignados». Recordaron la proposición no de ley que Podemos Asturias presentó en el Parlamentario regional para dotar al barrio de un consultorio médico y como el diputado socialista Nino Torre argumentó en contra que el centro de salud de Contrueces cumplía con los criterios de accesibilidad.

Según expuso Torre en la Junta General del Principado se tardaba de 15 a 20 minutos caminado por las comunicaciones actuales. «Hoy hemos mostrado que la distancia es de 2,5 kilómetros y que el tiempo necesario para alcanzarlo ronda los 40 minutos (hoy tardamos una hora exacta). Con ello desmontamos su argumentación y reclamamos que dejen de evaluar nuestras necesidades desde un despacho y salgan a la calle a conocer de primera mano cuál es nuestra situación», reprocharon los vecinos.

La jornada reivindicativa concluyó en el parque ubicado junto al albergue de Contrueces con una sesión de juegos tradicionales para los niños que acompañaron a los adultos en la marcha y una comida de convivencia con viandas traídas de casa para compartir. La marcha reivindicativa tuvo así su contrapunto lúdico.