El Comercio

Almudena Cueto.
Almudena Cueto. / MARIO ROJAS

El Principado elaborará un mapa del ocio juvenil para frenar el maltrato

  • «Es alarmante el repunte entre los jóvenes», dice Almudena Cueto, quien avanza experiencias piloto del plan en Oviedo y la Comarca de la Sidra

«Hay que seguir trabajando en igualdad. Es alarmante el repunte de violencia en las personas jóvenes, parece que no estamos avanzando lo que deberíamos». Almudena Cueto es la política sobre la que giran las dos claves del problema: dirige el Instituto Asturiano de la Mujer y, también, es la responsable de las Políticas de Juventud.

Por ese motivo, conocer el incremento de los casos atendidos en el Centro de Atención a Víctimas de Agresión Sexual y Malos Tratos (Cavasym) y escuchar los diagnósticos realizados en el IX Congreso Mundial de Bioética, el celebrado la pasada semana en el recinto ferial Luis Adaro, han incrementado su preocupación. «Tenemos que actuar, pero no solo como lo hacíamos hasta ahora en los centros educativos. Tenemos también que llegar la igualdad a las zonas de ocio juvenil».

Un anuncio que se concretará en dos planes. El primero consistirá en elaborar «un mapa del ocio de los jóvenes en Asturias con perspectiva de género. Queremos saber dónde y cómo se divierten, además de examinar qué ocurre en esos espacios y detectar si hay situaciones de violencia de género».

La elaboración de ese mapa será sacada en breve a concurso, proceso que irá en paralelo con el segundo de los planes que tiene sobre la mesa Almudena Cueto. «Queremos hacer una guía de profesionales para trabajar con los jóvenes en esas zonas de ocio». Porque las menores víctimas de maltrato no suelen acudir, reconoce la directora general del Instituto Asturiano de la Mujer, «a los centros que tenemos habilitados para la atención a las mujeres». Por eso, quieren llevar los profesionales al terreno donde se mueven ellas y ellos «para que puedan trabajar con las víctimas».

12 ingresos al mes

En ese segundo plan, el Principado contará con la red de oficinas de que disponen los centros de información juvenil y los consejos de jóvenes asturiano, gijonés y ovetense. Un proyecto que tendrá, apuntó Cueto, dos experiencias piloto: en Oviedo y en la Comarca de la Sidra «para conocer lo que ocurre en los entornos rural y urbano».

También someterá su departamento a evaluación 'Ni ogros ni princesas', el programa de educación afectivo-sexual que se desarrolla en los centros educativos de Secundaria. «Queremos saber si está funcionado, si se están haciendo las cosas bien o hay que cambiar». En solo diez meses, la Casa Malva, el centro integral de atención a las víctimas de maltrato, acogió a 148 personas. La mitad de esas víctimas son menores de edad.