El Comercio

«Me quieren demasiado»

Asunción Muñiz, Marino Díaz, Amalia Fano y el parróco José Manuel Alonso, los homenajeados por los vecinos de Vega.
Asunción Muñiz, Marino Díaz, Amalia Fano y el parróco José Manuel Alonso, los homenajeados por los vecinos de Vega. / JOAQUÍN PAÑEDA
  • Asunción Muñiz y el matrimonio formado por Amalia Fano y Marino Díaz también recibieron el reconocimiento de sus vecinos en una comida

  • José Manuel Alonso fue distinguido por sus 50 años como párroco de Vega

José Manuel Alonso lleva medio siglo velando por los fieles de Vega. Toda una vida dedicada a «atender a todos, en especial, a los más desfavorecidos». Así lo pusieron ayer de manifiesto sus vecinos, que le homenajearon junto a otros tres mayores de ochenta años de la parroquia: Asunción Muñiz, 'Choni', y el matrimonio formado por Amalia Fano y Marino Díaz. Ellos fueron los protagonistas de la jornada, que comenzó con una misa en la iglesia de San Emiliano de Vega y continuó con comida y baile en La Carbayera de Granda.

«Me quieren demasiado», comentó emocionado el párroco, que nació hace 85 años en el pueblo valdesano de Carcedo. Vivió con inmensa alegría el reconocimiento de sus vecinos y feligreses: «Estoy muy contento. Me presta que la gente esté conmigo». José Manuel fue ordenado sacerdote el 6 de abril de 1957 por Francisco Javier Lauzurica, primer arzobispo de Oviedo. Su primer destino fue San Félix de Lugones, donde permaneció tres años como coadjutor y encargado de Santa María de Viella. Posteriormente, se ocupó de las parroquias de San Pedro de Ferreros, Santa Marina de Piedramuelle y Latores.

En 1966 llegó a Vega. Desde entonces, asiste a sus feligreses, aunque durante seis años también atendió a los de La Pedrera y, después, a los de Baldornón, Fano y San Martín. En el medio siglo que lleva en esta parroquia, la ha visto «cambiar mucho, como los tiempos», y espera que las futuras transformaciones «sean para mejor». Aún más años lleva empadronado en Vega el matrimonio formado por Amalia Fano, de 82, y Marino Díaz, de 85. En concreto, seis décadas, las mismas que llevan casados. Se conocieron en Casa Juanín, en Granda, donde había baile todos los domingos. En esa parroquia nació Amalia, que se trasladó al barrio de La Piquiella, de donde es originario su marido, cuando contrajo nupcias. Ella se dedicó a trabajar en la huerta, de modo que compartía labores en la casería con Marino. La homenajeada comentó que, aunque nunca había cogido una fesoria, no se le dieron mal estos trabajos.

A Casa Meana

También por amor se mudó a Vega Asunción Muñiz. Choni, como la conocen sus allegados, vino al mundo en Ceares hace 86 años. Cuando era joven, se trasladó con su familia al camino del Molín de Gilledo, en Granda. Tiempo después, conoció a Belarmino Meana, con quien se casó el 1 de abril de 1959, en la iglesia de San Lorenzo. El banquete nupcial tuvo lugar en un restaurante de La Guía y la luna de miel consistió en un viaje de una semana en Santander.

Después de la boda, Choni se asentó en Casa Meana, el mismo lugar en el que reside hoy en día. En Vega, su marido y ella se dedicaban a vender lo que cultivaban en su huerta. Recordó que se levantaban a las cuatro de la madrugada para desplazarse sitios como el Mercado del Sur y El Molinón, donde ofrecían sus productos a mayoristas, que se los quitaban de las manos.