El Comercio

«Es necesario un estudio de movilidad para cambiar la entrada de Cabueñes»

La entrada principal, con varios coches descargando.
La entrada principal, con varios coches descargando. / FOTOS: P. CITOULA
  • Desde la FAV piden un análisis de la entrada y salida de pacientes mientras éstos asumen el cambio de acceso con prudencia

La futura ampliación del Hospital de Cabueñes, que traerá consigo la recuperación de la antigua entrada de consultas externas como acceso principal al recinto, supone un nuevo reto a la accesibilidad de los edificios municipales de la ciudad. «Es necesario realizar un estudio de movilidad a la hora de llevar a cabo un cambio de entrada en Cabueñes. Hay que estudiar la entrada y salida de personas para adecuar el tráfico y que así no se produzcan embotellamientos», estima Adrián Arias, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Gijón.

Aunque el hospital no se encuentra entre los edificios señalados, la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (Cocemfe) ya avisó en un reciente estudio para el Ayuntamiento de la necesidad de adecuar la gran mayoría de edificios públicos a un uso autónomo por parte de discapacitados físicos. Sin embargo, desde que hace cinco años se trasladase el nuevo acceso al edificio de pacientes ingresados, algunos usuarios del hospital mostraron sus quejas por la proliferación de taxis y vehículos particulares que, en muchas ocasiones, tratan de dejar a los pacientes frente a las puertas y obstruyen el acceso.

«En todo caso se debe priorizar la entrada al servicio de Urgencias. Sería muy bueno contemplar en la reforma una ordenación del tráfico para no saturar y mejorar, a su vez, la situación del aparcamiento junto al hospital», opina el representante vecinal.

Asimismo, una forma de asegurar el buen funcionamiento de la institución y agilizar el tratamiento de los pacientes pasaría, a juicio de Arias, por «potenciar la atención primaria en los centros de salud de los barrios», una atención muchas veces minusvalorada pero que resulta «comunitaria y muy cercana al usuario». Así, estos centros hospitalarios de la periferia se verían «más desahogados de la masificación innecesaria que muchas veces sufren». Todo ello para mejorar la movilidad de un enclave tan importante para la ciudadanía.

«Nunca tuve problema»

Entre los usuarios del centro, la ampliación y el cambio de acceso se acogen con prudencia. «Yo toda la vida entré por la antigua puerta y nunca tuve ningún problema», explica Faustina Agüera justo al salir en silla de ruedas por el edificio de consultas externas. Este acceso es elegido por muchos usuarios con movilidad reducida ya que la entrada nueva cuenta con una pronunciada rampa que, en muchas ocasiones, es difícil de superar. «Suelo escoger esta entrada porque me deja directamente en la unidad de Digestivo. Aún así, no he tenido queja con ningún tipo de acceso», sostiene.

María Evita Pardo, sin embargo, es más crítica con las vías de entrada al centro. Mientras espera a su marido, la vecina opina que «los accesos no son todo lo buenos que podrían ser». Como ejemplo alude a la gran cuesta presente en el edificio de Hemodinámica, complicada para «las personas mayores que tengan más problemas para andar» o las escaleras y la «incómoda» rampa que comunican el edificio de consultas externas. Para Carlos González, cubano residente desde hace 30 años en la región, la reforma «no es necesaria», ya que los dos accesos son asumibles por todo tipo de usuarios y porque estas obras solo sirven para «derrochar dinero». «Esto es una sanidad de nivel y el que se queje de ella es un ingrato. Si mi mujer estuviese en Estados Unidos y le hiciesen pagar por las placas que se está haciendo ya nos podríamos quejar de hospital», sostiene.

El colectivo de taxistas, por su parte, también está implicado en el cambio de entrada, pues el nuevo proyecto contempla un desplazamiento de su actual situación. «Sí que veo un posible problema de accesibilidad con tanta escalera y esta rampa tan pronunciada. Sin embargo, a nosotros nos viene bien este acceso ya que desde aquí salimos directos a la circulación y por el antigua entrada tenemos que dar un rodeo», sentencia Víctor García, un taxista apostado frente al centro.