El Comercio

'Los nueve del Jovellanos', absueltos

Enrique López, Pablo Fernández, Segundo Álvarez, Misael González, José Luis García, Manuel Fernández, Juan José Mata, Pablo Montes y Jesús Montes, 'los nueve del Teatro Jovellanos', exhiben una bandera palestina.
Enrique López, Pablo Fernández, Segundo Álvarez, Misael González, José Luis García, Manuel Fernández, Juan José Mata, Pablo Montes y Jesús Montes, 'los nueve del Teatro Jovellanos', exhiben una bandera palestina. / PURIFICACIÓN CITOULA
  • El juez detecta anomalías en el atestado policial, instruido casi dos horas antes de que tuviese lugar el altercado a las puertas del teatro

  • El TSJA dictamina que «no resulta suficientemente acreditado» que agrediesen a los agentes en 2014

«No resultó suficientemente acreditado que los acusados que participaron, con mayor o menor protagonismo, en la concentración, agrediesen, acometiesen o empleasen cualquier otro tipo de violencia física contra los funcionarios policiales». Esta rotunda afirmación se incluye en la sentencia emitida ayer por el Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) respecto al caso de 'los nueve del Jovellanos'. Nombre que aglutina a Jesús Montes, Enrique López, José Luis García, Pablo Montes, Juan José Mata, Manuel Fernández, Misael González, Pablo Fernández y Segundo Álvarez, que quedaron absueltos de los cargos que se les imputaban.

En concreto, la fiscal, Berta Fernández, solicitaba un total de quince años de prisión para los investigados por los delitos de lesiones y atentado a la autoridad. Los hechos enjuiciados se produjeron el 24 de julio de 2014 en el marco de la protesta que tuvo lugar ante el Teatro Jovellanos, donde actuaba el grupo de danza israelí Sheketak. El magistrado José Ignacio Pérez Villamil consideró «necesario resaltar que la absolución de los acusados se debe a la existencia de dudas razonables sobre su participación delictiva en los hechos», que tuvieron como consecuencia las lesiones sufridas por cinco policías nacionales. Según el fallo, los agentes «se vieron obligados a intervenir dado el cariz violento que, en determinado momento, adoptaron algunos de los participantes».

El magistrado puso de relieve «el ejemplar y profesional comportamiento de estos agentes, que soportaron estoicamente improperios sin utilizar la fuerza y garantizando los derechos de todos». No obstante, la absolución de los nueve encausados se fundamenta, precisamente, en las irregularidades cometidas por la Policía Nacional en la elaboración del atestado. En primer lugar, el informe está fechado el 24 de julio, a las 19.30 horas. En él, «se relatan una serie de hechos que sucedieron con posterioridad a tal hora». En ese momento, aún no se había producido enfrentamiento alguno, puesto que ni siquiera había comenzado la protesta. «Es evidente que tal diligencia no pudo iniciarse en la hora que se dice», apuntó el magistrado, ya que recoge actuaciones ocurridas «al menos una hora y 45 minutos después (21.15 horas)». Además, hace referencia a la asistencia de los agentes en el hospital y el carácter leve de sus lesiones, lo que demuestra que el instructor del atestado conocía el diagnóstico de las mismas. La sentencia también detalla que el instructor del informe -redactado por la Brigada Local de Información, «a la que pertenecen los policías lesionados»- ya conocía el carácter de las lesiones padecidas por Jesús Montes, exconcejal de IU en Gijón. Incluso, que el acusado había presentado una denuncia en Comisaría por la agresión sufrida, que le provocó una herida incisocontusa de un centímetro en la frente.

Pruebas fotográficas

Asimismo, el juez puso de relieve que las acusaciones no llamaron a declarar al policía instructor del atestado para que aclarara este aspecto. «Lo que produce dudas en lo concerniente a la fiabilidad del contenido», puntualizó. Otra anomalía puesta sobre la mesa por Pérez Villamil fue el reconocimiento fotográfico practicado por los agentes. El tribunal consideró que el proceso de recogida de estas pruebas, que permitieron identificar a los acusados, «no se practicó con las garantías necesarias para otorgarle la objetividad y fiabilidad suficientes».

Existen dudas acerca de si los funcionarios policiales «realizaron el reconocimiento juntos o por separado». También afeó el magistrado el método utilizado para identificar a los imputados, que consistió en «adjudicar números a las personas que parecen implicadas (desconocemos a juicio de quién), ya que esta operación se lleva a cabo, según el atestado, antes de mostrar las fotografías a los funcionarios policiales». Dadas estas circunstancias, el TSJA rechazó que «este peculiar e irregular reconocimiento fotográfico pueda alzarse como prueba de cargo, aunque haya sido ratificado ante el juez de Instrucción».

La sentencia hace alusión a una foto en la que Montes agrede a un agente, según las acusaciones. Sin embargo, para el magistrado queda probado que se trata de «una acción meramente defensiva ante el golpe recibido en el abdomen» con la porra policial. Contra este fallo, cabe recurso de casación ante el Tribunal Supremo. Montes se mostró satisfecho con el fallo, que desvela a su juicio «un auténtico montaje», claramente dirigido «hacia un determinado tipo de gente». En este sentido, señaló que «ahora toca revisar la sentencia milimétricamente y decidir».

En su opinión, «hay cosas que no pueden quedar al libre albedrío de la impunidad», aunque aseguró que aún no tiene decidido qué medidas tomar. Su abogada, Concepción Trabado, destacó la «calidad jurídica impecable» del fallo. Enrique López, diputado regional de Podemos, también se congratuló por la decisión. «Confiábamos en demostrar la verdad y esta sentencia corrobora algo que sabían todas las personas que estaban allí», indicó.

Puso el acento sobre la ausencia de testigos que ratificasen los testimonios de los cinco agentes. «Entedemos que hubo una actitud de autodefensa de la Policía Nacional para justificar una actuación desmedida y fuera de lugar. Por su parte, las acusaciones particulares mostron su máxima indignación con el fallo y estudian recurrirlo.