El Comercio

Cuando el ruido se hace agotador

Ángel Serrano y Susana Rodríguez respondieron a las preguntas de los niños en el colegio Severo Ochoa.
Ángel Serrano y Susana Rodríguez respondieron a las preguntas de los niños en el colegio Severo Ochoa. / AURELIO FLÓREZ
  • Un implantado coclear explica en el Severo Ochoa los problemas que afrontan

  • «La Administración nos lo pone muy difícil, los recursos son escasos para los estudiantes con necesidades especiales», lamenta la directora

«La Administración nos lo pone muy difícil», aseguran en el colegio Severo Ochoa. Y para seguir «abriendo camino» hacia la integración de todos los alumnos en este centro organizan distintas iniciativas. La última tuvo lugar ayer, con una charla en la que se abordó la situación de los alumnos que tienen un implante coclear. En el Severo Ochoa hay dos y ayer sus compañeros de sexto de Primaria conocieron mejor cómo es su día a día y en qué pueden colaborar para hacérselo más fácil.

«El ruido que provocan los chillidos, el de los movimientos de las sillas... Es algo agotador para nosotros, molesta», explicaba Ángel Serrano Sánchez, presidente de la Asociación Asturiana de Implantados Cocleares y otros Problemas Auditivos (Asaicpa) e implantado coclear desde hace siete años. Su auditorio tenía mil y una preguntas que hacerle. Y él, muchos consejos que dar y anécdotas que contar. «Si lo quito no oigo nada. Aunque la ventaja es que por la noche tampoco oigo los ruidos; no obstante, sí los siento», detallaba antes de explicar que con el implante el problema del ruido es que no puede discriminar los sonidos, pues le resulta difícil separar unos de otros.

«Sentar al niño en las primeras filas, donde siempre lo vea el profesor» es una de las pautas a seguir para ayudarle, añadió Serrano. También hay unos sistemas de FM que conectan directamente a través de un micro al profesor con el alumno, que concede la Consejería de Educación. «Los recursos personales son escasos. Para una población de 450 alumnos solo disponemos de una especialista de Pedagogía Terapéutica y otra de Audición y Lenguaje», lamenta la directora del Severo Ochoa, Encarnación Palomero.

Así, añade, «siendo conscientes de la importancia que tiene la escuela no solo en la transmisión de conocimientos sino también en la formación integral de nuestro alumnado nos parece fundamental hacer jornadas de concienciación de las dificultades que presentan las distintas discapacidades».

Y los niños estuvieron a la altura del reto, realizando varias preguntas a Ángel Serrano y a Susana Rodríguez, integrante de Asaicpa cuya hija nació sorda y tiene un implante coclear.

«Hablar de frente es importante y no hace falta exagerar», explicaban a los pequeños, que también vieron un vídeo que recogía las emotivas reacciones de personas que recuperaban la facultad de oír después de varios años.

«Como un microordenador»

«¿Y si la operación sale mal?», se preocupaba uno de los alumnos. «Es raro. El éxito está casi asegurado», le respondían sobre una intervención que dura entre tres y cuatro horas y consiste en colocar un dispositivo, «como un microordenador», que sustituye al oído por completo. El aparato -con partes externas e internas- recibe la señal y la transforma en energía eléctrica para estimular el sistema nervioso. Tras recibir la señal, se envía al receptor, que es la parte que se implanta justo detrás de la oreja.

Esta explicación también provocó alguna que otra duda entre los niños. «¿Te lo van cambiando según creces?», preguntó uno de ellos para que le explicaran que la parte interna, en principio, es para toda la vida. La parte externa, sí, esa sí se puede ir cambiando. Sorprendidos también se quedaron muchos de los alumnos cuando descubrieron que a todos ellos, antes de salir del hospital después de su nacimiento, se les había hecho una prueba auditiva denominada otoemisiones.

Durante la jornada, que culmina una serie de clases sobre el aparato auditivo, también se explicó que solo se implanta en un oído. De ahí que el ruido sea molesto. Eso sí, los integrantes de Asaicpa indicaron que cuanto antes se implante, mejor será la adaptación al aparato y la respuesta a la logopedia. E incluso se logrará oír aunque no le hablen de frente.

Algo que, de hecho, algunas personas ya han conseguido, como Laura, la hija de Susana Rodríguez que nació sin capacidad auditiva.