El Comercio

Cuatro Caminos rechaza pagar por las luces de Navidad

  • Comerciantes de La Calzada muestran su «descontento» por el encargo de la iluminación a la firma gala Blachere

Los vecinos de Cuatro Caminos se movilizarán mañana, a las 20.10 horas, frente a la joyería Laudior contra el alumbrado navideño que lucirá Gijón este año. El «enfado» y «cabreo» de muchos vecinos, y en especial, de un buen número de comerciantes por el encargo que el Ayuntamiento de Gijón ha hecho a la empresa francesa Blachere ha derivado en su negativa a tomar parte en la tradicional 'financiación' de los arcos por parte de los negocios de los viales donde se instalan.

Esta semana, los comerciantes de Cuatro Caminos comenzaron a repartir octavillas por el barrio para mostrar su «descontento» porque las luces que harán brillar la ciudad estas navidades serán «extranjeras». Una noticia que llegaba después de que Blachere se presentase al concurso convocado este año por el Consistorio gijonés y ganase la partida a la empresa asturiana Germán Vizcaíno, protagonista de la iluminación en los últimos cinco años (desde el 2011 hasta 2015) con un aplauso unánime de la ciudadanía.

Así pues, los comerciantes de Cuatro Caminos no ven lógico que siendo la Navidad «una época en la que se genera mucho empleo se regale éste a los de fuera» pues, según destacan, «primero se debe mirar por los de casa». Por ello, mañana saldrán a la calle para mostrar su «disgusto con lo que está haciendo el equipo de gobierno municipal».

En La Calzada recuerdan además que la concesión a la firma francesa no es solo para 2016, sino que se trata de una adjudicación para dos años con dos posibles más de prórroga. El logro, recuerdan, se produjo tras haber presentado una mejor oferta económica, que no artística, que la de Germán Vizcaíno, según puntuó la mesa de contratación.

La empresa gala fue la encargada de iluminar la ciudad en 2006, aún en tiempos del gobierno municipal socialista, y recibió numerosas críticas por la «poca calidad de los adornos» y la falta de personal que había impedido cumplir con los plazos. Una polémica que se reaviva diez años después con su retorno a la villa de Jovellanos.