El Comercio

«Gijón es un referente nacional en la lucha contra el acoso escolar»

José Antonio Corral, Andrés González Bellido y el director del Jovellanos, Mario Suárez del Fueyo, ante los alumnos que participan en Tutoría entre Iguales.
José Antonio Corral, Andrés González Bellido y el director del Jovellanos, Mario Suárez del Fueyo, ante los alumnos que participan en Tutoría entre Iguales. / JOAQUÍN PAÑEDA
  • El creador del programa Tutoría entre Iguales, Andrés González Bellido, destaca la «implicación de la ciudad y el volumen» de participación

En la lucha contra el acoso escolar, «Gijón es una ciudad de referencia a nivel nacional». El creador y coordinador del programa Tutoría entre Iguales, Andrés González Bellido, se expresaba con esta contundencia ayer durante una charla a los alumnos en el colegio Jovellanos. Además de destacar la «apuesta» del Ayuntamiento de Gijón por esta iniciativa, Bellido hacía hincapié en la «implicación de la ciudad» con esta actuación que busca atajar cualquier atisbo de comportamiento no deseado que pueda llevar a una situación de acoso y también en el «volumen» de participación.

Unos 7.000 alumnos, repartidos en 35 centros de Primaria y Secundaria con unos setecientos profesores volcados en el programa en Gijón son una muestra, la numérica, de la buena acogida de esta actividad. En el conjunto de España participan este año 620 centros y 120.000 estudiantes. Todos ellos aprenderán a convertir sus colegios en lugares libres de cualquier tipo de violencia. Trabajan para fomentar la palabra y el diálogo.

De momento, González Bellido detalló ayer su propuesta a 174 alumnos de tercero y quinto de Primaria del colegio Jovellanos. Tutorizados y tutores -según la terminología de este proyecto- escucharon algunas de las claves para sacar adelante la misión que se les ha encomendado. Esto es, los primeros, los más pequeños, deberán acudir a los segundos en caso de que sufran algún tipo de comportamiento por parte de alumnos que les ocasione malestar. Y los segundos se tendrán que poner manos a la obra y tratar de limar asperezas para resolver el problema y evitar, también, que pueda ir a más. «Los tutores han de decir 'basta'», señalaba Bellido ante un auditorio volcado -un ejemplo más de la implicación de la ciudad- que ya ha recibido en su colegio la formación necesaria, por ejemplo en cuestiones de sensibilización, para saber cómo actuar. Los tutores -cada uno tiene asignado un alumnos de tercero- son una especie de hermano mayor.

Martín Ferrao, Ana Covián y Lucía González, de diez años, tienen claro cómo abordar la función que se les ha encomendado. «Tenemos que hacernos amigos de los niños a los que tutorizamos para que luego nos cuenten si les pasa algo porque hay algunos que son muy tímidos», explicaron. Como el resto de alumnos tutores se presentaron voluntarios. Y una vez se haya detectado un problema usarán el «diálogo» como medio para resolver esos incipientes problemas.

Educar con el ejemplo

«Quienes hacéis la labor de prevención en los procesos de acoso sois vosotros», les recalcó Bellido, que insistió en que «reírse de otras personas, hacerles daño» es un comportamiento que hay que erradicar. «No podemos permitir que haya algunos que hagan esas cosas solo por diversión», remarcó, convencido de que por medio de la palabra se pueden ir sentando las bases para modificar actitudes. Porque en este programa también se trata de convencer al que ha hecho daño de las razones por las que eso está mal. «Hay que ayudar a los abusones a convertirse en buenas personas», respondía una niña desde el público. Tanto Bellido como José Antonio Corral, integrante del equipo de Tutorías entre Iguales, señalaron la importancia de que los tutores tengan un comportamiento ejemplar. «Lo que hagáis con los tutorizados es lo que recordarán y lo que a su vez transmitirán cuando les llegue el turno» de ejercer este papel de tutelaje. Y, para terminar, Bellido les lanzó un reto: «¿De qué depende que el mundo pueda cambiar? De vosotros. Vamos a intentar transformar el mundo a través de vosotros».