El Comercio

El 'veroño' vacía los comercios

  • Los comerciantes también apuntan que los descuentos de las grandes cadenas contribuyen a que las ventas sean escasas

  • Las altas temperaturas retrasan las compras de ropa y calzado de temporada

Unas temperaturas máximas que rondan los veinte grados y un sol radiante no invitan a comprar jerseys de lana, abrigos y botas. La meteorología favorable llena las terrazas de los bares, pero vacía las tiendas de moda. Así lo confirman los comerciantes locales, que tienen la mayor parte del género de la temporada otoño-invierno en las estanterías. «Todavía puedes poner sandalias», señala Pilar García, responsable de la zapatería Dayser, situada en el paseo de Begoña.

Las ventas a estas alturas son «mucho peores que otros años», asegura. Y eso a pesar de que «han cerrado cinco zapaterías en el centro» en los últimos meses. Ni siquiera esta merma de la competencia logra la recuperación de las ventas de la temporada, que comenzó el 1 de septiembre, justo tras las rebajas de verano. Las compras de moda para el frío se realizan casi a cuentagotas, certifica García. «El tiempo tiene que ayudar a vender», subraya.

En Junco, tienda de moda y complementos, también consideran que «el factor tiempo influye». Aunque siempre hay clientes que se acercan a «picotear» y hacerse con alguna prenda para afrontar la llegada del frío. De la misma opinión es Elena Morollón, la propietaria del establecimiento que lleva su nombre. «Se alargó mucho el verano y nos está repercutiendo», asevera. No obstante, no es el único factor que influye en la caída de las ventas respecto a a años anteriores. En concreto, Morollón alude a los descuentos y promociones que efectúan las grandes superficies y las cadenas textiles nacionales e internacionales.

Problema de fechas

«Todo eso hunde al pequeño comercio porque no podemos competir», asegura. Explica que «los marcajes no son iguales», ya que las empresas de mayor envergadura «fabrican su propia ropa o los fabricantes les hacen descuentos». Al buen tiempo y los descuentos que ofrecen las cadenas y centros comerciales, se suma «la situación económica», que no ayuda a reactivar la actividad comercial. Aclara Morollón que las fechas de inicio y fin de la temporada no suponen un problema. «Pongo el avance a principios de agosto y luego las rebajas de verano hasta el día 30», añade. En septiembre, ya se mete de lleno en las colecciones de otoño-invierno.

Sin embargo, Orlando Fernández, propietario de las tiendas Academy, culpa, precisamente, al calendario comercial de las ventas modestas que registra el pequeño comercio. «Septiembre y octubre siempre vienen buenísimos», indica, por lo que comenzar la temporada otoñal el 1 de septiembre no tiene sentido. «Tengo que poner de rebaja los bañadores cuando aquí no empezó el calor», señala para mostrar la falta de coordinación que existe entre las temporadas comerciales y la meteorología propia de cada mes. «No está mal el tiempo, sino el comercio», sentencia. Pero los pequeños empresarios se ven obligados a seguir el calendario marcado por la normativa pertinente que, según Fernández, coincide con los intereses de las grandes cadenas. «Los grupos fuertes quieren poner a la venta los artículos de moda lo antes posible», de ahí que los abrigos pueblen los escaparates cuando aún hace calor.

Competencia de internet

Para el propietario de Academy, la solución está en modificar las fechas de inicio y fin de las temporadas. Respecto a la de otoño-invierno, «tendría que empezar el 1 de noviembre, cuando ya hace frío. De igual modo, también es contradictorio para el comerciante que la temporada de primavera-verano comience el 1 de marzo: «¿Quién quiere ponerse unas bermudas entonces?».

Asimismo, Fernández pone sobre la mesa la fortísima competencia que supone la venta de moda 'online'. «La gente viene a la tienda a probarse ropa y luego la compra por internet», asegura. Incluso aunque las prendas tengan un precio similar, pero adquirir artículos en portales digitales «está de moda». Nunca mejor dicho.