El Comercio

Oses Okunrobo, con los libros en su clase del IES Laboral.
Oses Okunrobo, con los libros en su clase del IES Laboral. / PALOMA UCHA

«Estudiaba hasta que me cansaba»

  • El estudiante del IES Laboral llegó con su hermana desde Nigeria en mayo de 2015 y acaba de recibir un accésit en los premios al esfuerzo

  • Oses Okunrobo logró en un año aprender español y aprobar cuarto de la ESO

Oses llegaba a Asturias en mayo de 2015. En su maleta, la ilusión por reencontrarse con su padre, que ya estaba en Gijón, después de viajar desde Nigeria junto con su hermana. Iba a emprender una nueva vida en un país diferente repleta de retos. Y el primero se hizo manifiesto nada más llegar. Osarumwense Godspower Okunrobo no hablaba ni una palabra de español.

Pero el joven no se arredró y tras un curso municipal se apuntó a las aulas de inmersión lingüística del instituto Calderón mientras empezaba a dar sus primeros pasos en el IES Laboral. Primero aprendía el idioma en el Calderón y, después, al final de la mañana acudía al otro instituto, tomando contacto con lo que iba a ser su nuevo día a día.

«Estudio hasta que me canso», señala con una sonrisa tímida cuando se le pregunta cómo lo hizo, cómo consiguió en solo unos meses alcanzar un nivel de idioma que le permitiese tras el verano no solo empezar a estudiar cuarto de ESO sino también acabar el curso. Y todo en poco más de un año. Solo le quedó una asignatura para septiembre, matemáticas, cuyo examen también acabó superando. La complejidad de aprender un idioma al tiempo que se sacan adelante los estudios y la dedicación y tesón de Oses para conseguirlo no solo llamó la atención de los docentes del IES Laboral, también de la Consejería de Educación, que ha concedido a este joven, ahora de 17 años, uno de los accésits de los galardones al esfuerzo en Educación Secundaria Obligatoria. «Es una persona muy trabajadora», destacan en el IES Laboral.

No en vano, no solo el idioma era una dificultad. Oses se enfrentó a un sistema educativo diferente con unos contenidos, especialmente en materias más filosóficas, enfocados desde una perspectiva completamente occidental, con nada o poco que ver con lo que él había estudiado hasta entonces.

Quiere ser médico

«Era muy difícil», reconoce ahora Oses sobre aquella primera etapa de su estancia en Gijón. «Me confundía con muchas palabras que se parecen mucho», explica con una soltura que solo limita su timidez. Ahora, estudia primero de Bachillerato, en la rama de Ciencias. Tiene tan claro que en el futuro quiere convertirse en médico que este verano pasó parte de su tiempo en la biblioteca de La Camocha leyendo algún que otro libro de Medicina.

Tanto Oses como su padre, Godspower Okunrobo, destacan la labor que han desarrollado los profesores, su implicación a la hora de que no se quedara atrás y pudiera avanzar en su formación y en su integración. «Puedo decir que ha tenido y tiene maestros de verdad, se nota que le están enseñando», insiste su padre. Eso sí, Oses reconoce que es complicado hacer pandilla. Y que echa de menos a su abuela, que sigue en Nigeria, y a sus amigos de allí, con los que se mantiene en contacto prácticamente constante gracias a internet.

También acude a la piscina para aprender a nadar. Sale a correr los fines de semana por la mañana y aunque al principio jugó en un equipo de fútbol, indica que es algo que «ya no me mola». Y sobre las diferencias principales entre Asturias y Nigeria, Oses lo tiene claro: «El clima es muy diferente; en Nigeria hace mucho calor y no llueve».