El Comercio

«Sé dar puntos, pero ni idea de restañar heridas que no sangran»

«Sé dar puntos, pero ni idea de restañar heridas que no sangran»

  • La emotiva crónica de una médica residente de La Calzada sobre su primera guardia se hace viral

  • «Llamar a la gente por su nombre es la benzodiazepina de inicio de acción más corto y de semivida más larga», cuenta Sara Yebra

«Por favor, no puedo más... Y empezó a llorar. Y allí estaba yo, en mi primera guardia, con la realidad palpitando descorazonada». Sara Yebra es médica residente en el centro de salud La Calzada II, el que aglutina a la mayor parte del barrio. En él, tiene como tutor a Ernesto Martínez Estrada y la emotiva crónica de su primera guardia se convirtió ayer en un documento viral. Las redes sociales multiplicaron su publicación por lo rompedor del documento de una joven que reconoce que la vida va más allá de lo que plasman las enseñanzas.

Arranca el texto la doctora haciendo suya una popular frase de Mario Benedetti: «Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas». Con ella, Sara Yebra disecciona sus sensaciones tras enfrentarse a una paciente «con unos ojos con más daños que años que me miraban pidiéndome ayuda». Una imagen ante la que se reconoce «desarmada». «Intenté recordar algo de lo que había memorizado en la carrera. Sé dar puntos, pero ni idea de restañar heridas que no sangran. Busqué en mi cabeza alguna clase magistral y lo único que recordé haber aprendido sobre el sufrimiento fue cual es el ph de una lágrima».

Esa frase, 'el ph de una lágrima', es el título de su carta en la que concluye que en la facultad «se olvidaron de decirme lo más importante: que una sonrisa es analgésica; que una mano en el hombro es el mejor antihistamínico y que llamar a la gente por su nombre es la benzodiazepina de inicio de acción más corto y de semivida más larga». Ya tiene las respuestas correctas.