El Comercio

«Ejercer la medicina es más que eso, es enfrentarse al sufrimiento de la gente»

Sara Yebra está en su segundo año como residente.
Sara Yebra está en su segundo año como residente. / E. C.
  • Sara Yebra afirma sentirse «abrumada y sorprendida» por el impacto del relato de su primera guardia en La Calzada

«Ejercer la medicina es mucho más que eso, es enfrentarse al sufrimiento de la gente». Este es el mensaje en el que pensaba la médica Sara Yebra cuando se puso a escribir una crónica de su primera guardia, aunque ni de lejos pensó en la repercusión que iban a tener sus palabras.

Yebra, natural de Ponferrada, está haciendo su residencia en Gijón. Ayer reconocía estar un tanto sorprendida por el impacto que ha tenido su escrito, publicado en una revista especializa 'on line' y que en un visto y no visto acabó ante los ojos de miles y miles de personas tras darse a conocer a través de las redes sociales. «Era un texto tan pequeño y tan íntimo», apunta Sara Yebra desde Santiago de Compostela, donde ayer acudía a un congreso. Residente de segundo año, trabaja en el centro de salud de La Calzada, aunque también hace rotaciones en el Hospital de Cabueñes.

La crónica que ella misma firmó se refería a su primera guardia, cuando constató que lo que había aprendido en los libros no era todo lo que había. Que el trato cercano al paciente también es muy importante. «Llamar a la gente por su nombre es la benzodiazepina de inicio de acción más corto y de semivida más larga», narraba Sara Yebra, pensando en que habría que complementar la formación que reciben durante la carrera de Medicina.

«De la facultad sales bien preparado, aprendes la parte de la Ciencia...», reconoce esta joven que sintió esa empatía con sus pacientes que a veces se echa en falta.

«Todo ha ido bien»

Ella acabó la carrera en 2014 y este es su segundo año como residente. Y una vez superada aquella primera guardia -«Intenté recordar algo de lo que había aprendido en la carrera», relataba sintiéndose «desarmada» ante una paciente con más «daños que años»- Sara Yebra, volcada con la medicina de familia, asegura que todo «ha ido muy bien». Atrás quedan ya esas sensaciones, relatadas con tanta sensibilidad que llamaron la atención hasta el punto de que el documento se convirtió en un fenómeno viral.

«Estoy abrumada», indicaba ayer Yebra, quien recibió multitud de llamadas felicitándola por sus palabras y también por lo que expresaban al enfrentarse con «una realidad palpitando descorazonada», ante una paciente que llegó ante ella y pronunció la frase: «Por favor, no puedo más...», antes de romper a llorar. Y nada en las páginas de las decenas de libros aprendidos daba la clave para hacer frente a esa situación. En su carta, titulada 'El ph de una lágrima', lo apuntaba. En la facultad «se olvidaron de decirme lo más importante: que una sonrisa es analgésica», contaba esta joven que lo único que acertaba a recordar sobre el sufrimiento en aquella primera guardia era «cuál es el ph de una lágrima».