El Comercio

María Elvira Muñiz, en la presentación en el Ateneo Jovellanos del libro 'Una vida para la literatura', en el año 2008 .
María Elvira Muñiz, en la presentación en el Ateneo Jovellanos del libro 'Una vida para la literatura', en el año 2008 . / CITOULA

Marial, una «imprescindible» de la cultura gijonesa

  • Familiares, amigos, compañeros y alumnos recalcaron el carácter afable y firme a la vez de quien fue «una mujer entrañable y culta»

  • «Fue una de esas profesoras que te marcan por su entrega y compromiso», dice Paz Fernández Felgueroso

«Somos más libres con más libros. Eso lo aprendimos contigo, querida María Elvira». Con estas palabras finalizaba hace nueve años la entonces alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, el texto con el que participó en el libro 'Una vida para la literatura' que el Ateneo Jovellanos editó en homenaje a María Elvira Muñiz, fallecida el sábado a los 93 años. Ayer, en conversación con este diario, la exregidora recordaba sus propias palabras y añadía que Marial, como la llamaban sus allegados, «fue una de esas profesoras que te marcan por su dedicación, entrega y compromiso». Lo sabe bien, pues fue alumna suya en La Asunción, como también lo sería, ya en el instituto Jovellanos y durante varios cursos, el expresidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, quien ayer lamentaba la pérdida de «una mujer entrañable y culta».

Formó parte Marial, agregó Areces, de «una generación de profesores sumamente vocacionales. Tenía un carácter afable y fue una persona abierta, tanto en sus relaciones como su concepción de la vida. Además, siempre mantuvo una gran actividad intelectual que la integraba en la vida cotidiana y los círculos literarios de la ciudad», apuntó. En lo personal, reconoció que la docente fue «una figura clave» en su vida y recordó cómo le abrió, igual que a los miles de alumnos a los que dio clase, «el mundo de la buena literatura y las buenas lecturas cuando era apenas un niño. No olvidemos que por aquel entonces entrábamos al instituto con unos nueve años y salíamos con dieciséis», señaló. Tanto Álvarez Areces como Fernández Felgueroso mantuvieron el contacto con quien fue su profesora. «Fue un privilegio ser su alumno y estoy orgulloso de haber tenido el honor de proponerla para la Medalla de Plata de Asturias en 2008», aseveró el actual portavoz del Grupo Socialista en el Senado.

En el mismo año, Marial recogió también la Medalla de Plata de Gijón, bajo el mandato de Fernández Felgueroso. «Siento una gran satisfacción por haber formado parte de la corporación tanto entonces como cuando se le dio su nombre a una calle en el barrio de Montevil», apuntó la exalcaldesa. Hizo además hincapié en la capacidad de la docente para «transmitir a los estudiantes su amor por la literatura» y destacó cómo animó a muchos jóvenes escritores». Blanca Álvarez fue una, como ella misma reconoce. «Si hoy me dedico a escribir, es en parte gracias a Marial. Fue una profesora atípica, que rompía todos los patrones y se saltaba el programa de principio a fin, pero lo hacía para provocarnos, para que nos interesáramos por la asignatura. Y lo conseguía».

«Esencia» del Jovellanos

Pero no solo quienes fueron sus alumnos guardan tan grato recuerdo de la doctora en Filosofía y Letras y catedrática de Literatura. «Coincidí con ella en el instituto Jovellanos y desde el primer momento se ganó mi admiración. Fue una directora tolerante, que evitaba enfrentamientos, y una persona vital capaz de animarte en un día gris», explicaba ayer el profesor y escritor Francisco A. Velasco en el tanatorio de Cabueñes. Lo hacía momentos antes de asistir a la celebración de palabra con que familiares, amigos, alumnos y compañeros despidieron a Marial antes de que sus restos fuesen trasladados al cementerio avilesino de La Carriona, donde ya descansan en el panteón familiar. La actual directora del Jovellanos, Milagros Madiedo, también presente en la ceremonia, recalcó cómo «la esencia de María Elvira sigue presente en el instituto, donde sigue siendo muy querida».

La profesora dejó una gran impronta también en el instituto de La Calzada, hoy Padre Feijoo, en cuya fundación tuvo un relevante papel. «Al luchar por la creación del centro consiguió que muchas niñas del barrio pudiesen completar sus estudios, pues entonces la única alternativa era acudir al antiguo Jovellanos y a la gran mayoría lo dejaban», explicó Rosana Álvarez, ex profesora del Padre Feijoo. Un nombre en el que, por cierto, también tuvo mucho que ver Marial, cuya tesis doctoral se centró en el sacerdote gallego.

En lo personal, quienes más la conocieron, como su sobrina Cuca Cuervo, recordaban ayer cómo el tercer gran amor de la profesora, por detrás de la docencia y la literatura, era el mar Cantábrico, en el que se bañó casi a diario hasta hace unos años.

El funeral por María Elvira, «una promotora cultural imprescindible a la que Gijón le debe mucho», según el crítico de teatro Joaquín Fuertes, será hoy, a la una de la tarde, en Nuestra Señora de Begoña.